La vida de Gladys no fue fácil. La oriunda de Tarija se casó y tuvo dos hijos. Hasta allí podría decirse que el sueño de formar una familia se hizo realidad. Pero todo se trasformó en pesadilla. Porque ese hombre que ella amaba comenzó a maltratarla, y sus hijos también. La echaron de casa y quedó sin techo, y lo peor, sin amor.
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Gladys encontró la contención que necesitaba
Ella misma se acercó hasta este medio para contar su realidad, una manera de pedir auxilio. Tanto impactó su situación que rápidamente hubo respuestas. La Coordinación de Emergencias primero y luego la Dirección de Adultos Mayores, acudieron en resguardo de Gladys: “tomamos conocimiento por la nota de ustedes”, dijo Cintia Páez, la responsable de la Dirección.
“La recibimos, le dimos contención, el equipo interdisciplinario trabajó con ella y fue puesta a resguardo, después de múltiples acciones interministeriales”, confió la funcionaria y detalló que el trabajo no se limita a Gladys “ya comenzamos a trabajar con la familia y ver la manera de poder contener al núcleo familiar que está desbordado”, aseguró.
Trabajan psicólogos, abogados y trabajadores sociales, todos con un mismo objetivo “queremos restituir los derechos de Gladys”, dijo Páez. El ex marido de Gladys la dejó por otra mujer a quién llevó a vivir en la misma casa en la que convivían todos, y allí comenzó su calvario.
Sin trabajo, sin techo y sin querer volver a su hogar donde vivió horas desagradables, Gladys sobrevivía como podía: “tengo que salir a buscar quién me necesite para pelar papas y tener un plato de comida”. Claro que no sólo era abuso económico, sino físico también “me tratan como a un perro sucio, gritándome”, aseguró sollozante y agregó”ya no puedo más, me voy a morir”.
El personal de la Dirección provincial comenzó con la tarea de mejorar el estado de salud de Gladys y buscar una solución al conflicto familiar: “no es fácil que cualquier persona dé el primer paso para denunciar violencia”, dijo la Directora de Adultos Mayores y resaltó la tarea de los profesionales “hay que hacer todo un trabajo especial que el personal de esta dirección hace, por eso me siento muy orgullosa de todos quienes trabajan en esta Dirección”, culminó.
Las estadísticas marcan que en los últimos años crecieron las denuncias por maltratos contra adultos mayores en la provincia, en concordancia con el país. En Argentina y Chile este fenómeno se ha venido incrementando desde hace más de tres décadas; se estima que más de 33.600 adultos mayores sufren algún tipo de violencia dentro del seno familiar.
Gracias a la valentía de Gladys, se pudo visibilizar su caso. Hoy no sólo está contenida, sino también volverá a tener esperanza en una vida, algo que nunca debió perder.