Vivía en las calles de un barrio humilde de Merlo y tenía hambre porque había parido a dos cachorros y necesitaba alimentarse para poder amamantarlos. Así Lina se acercó a pedir comida en una casa pero la dueña del lugar se lo impidió y para alejarla le arrojó aceite hirviendo. A pesar de todo ella no dejo de alimentar a sus cachorros.
- Todo Jujuy >
- Sociedad >
La crueldad del ser humano nunca le impidió cumplir con su rol de madre
Afortunadamente el animalito fue rescatado por Proyecto 4 Patas que es una organización sin fines de lucro abocada a difundir, proteger y promover los derechos de los animales. Las voluntarias de la organización encontraron a Lina con heridas y quemaduras en su lomo, en su cabeza y parte de uno de sus ojos.
Su carácter dócil le permitió recuperarse lentamente, pero con importantes progresos. Su ojo afectado por el aceite había sufrido un derrame y quienes la rescataron temieron que perdiera la visión. Pero los controles indicaron que había evolucionado en forma favorable y que después de varios días de tratamiento estaba fuera de peligro.
Los cachorros de Lina ya habían sido adoptados y ahora era su turno. Los responsables de las adopciones en Proyecto 4 Patas no dudaron en darle a la familia de Alfio otro perrito rescatado y la oportunidad a Lina de conocer el calor de un hogar.
Para que Lina lograra adaptarse y perdiera el miedo fue llevada a recorrer la casa, socializó con los gatos y se incorporó a las rutinas de Alfio. De a poco empezó a soltarse y ahora corre a las palomas, a Alfio y a todos los perros que se acercan al grupo de amigos perros con los que juega y comparte ratos cuando va al parque.
Pero eso no es todo. Lina también sabe sentarse para esperar la comida y para salir. Se lleva bien con todos y le encantan los chicos. Da besos y si le piden que le dé un beso a Alfio lo persigue a lenguetazos. Cuando pasean no lo pierde de vista ni se separa de él, juegan y corren juntos como si lo hubieran hecho siempre. Lina por fin encontró su lugar en el mundo.