Hoy te invitamos a conocer la historia de un médico cirujano de Rosario, que vive junto a su esposa e hijos, sin embargo los fines de semana “es feliz” vendiendo pochoclos en un carrito en la plaza, continuando con el legado familiar.
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"Soy feliz ahí": es médico y los fines de semana vende pochoclos
Es por esto que el podcast de hoy es especial. No solo porque refleja una historia, sino porque nos invita a reflexionar sobre lo que realmente queremos en nuestra vida.
Desde todojujuy tuvimos la posibilidad de conocer a Julio, un médico de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe que entra entre seis y siete veces a la semana en el quirófano, pero que los fines de semana se da el gusto de atender un carrito en la plaza vendiendo pochoclos y golosinas.
Javier comenzó su pasión cuando tenía 6 años y acompañaba a su padre a esta misma plaza para vender un poco de dulzura. Julio se ponía una mesita y vendía turrones y maní con chocolate que complementaba el negocio familiar. Se trata de toda una tradición en Rosario, la tradición del Pochoclo Adad, por lo que este médico cirujano continúa con el legado familiar junto a su mamá y sus tres hermanas.
Una historia de superación, pero también de valores familiares y de amor por lo que hace, transmite en cada palabra es joven médico, quien comentaba que hoy no puede elegir que hacer. Él es médico cirujano en el hospital público, además es docentes en la facultad de medicina; tiene una familia, hijos; y por si ello fuera poco atiende su carrito de venta de pochoclos los fines de semana.
“No podemos perder las raíces (…) me crie al lado de un carrito y lo sigo haciendo, me siento feliz haciendo esto” comentaba Julio.
En el paso de este dialogo, se animó a contarnos algunas historias que fueron sucediendo en la plaza, accidentes de niños jugando y cual súper héroe salía corriendo, dejando atrás el delantal del carrito para atender a quien necesitaba la ayuda médica. “La gente no entendía qué hacía yo ahí. Me decían ´pero si vos vendes pochoclos ‘y yo tenía que contestar…pero también soy médico”, decía Julio.
“El carrito es mi vida. No puedo no ir un domingo. Lo tengo internalizado, mi mujer lo entendió y me banca. Es una cuestión mía de no perder la identidad. No quiero perderlo y no lo voy a perder nunca”.