Casi todos conocemos a alguien que hizo el "desafío de la cubeta de hielo" o #IceBucketChallenge. Se compartían videos en las redes sociales, se nominaba a amigos para que hicieran lo mismo y hasta un sinnúmero de celebridades se mojaron frente a la cámara supuestamente por una buena causa, apoyar los esfuerzos para la investigación sobre la Esclerosis lateral amiotrófica, también conocida como la enfermedad de Lou Gehrig.
A un año del #IceBucketChallenge, ¿se logró algo?
Se describió como el fenómeno global de redes sociales más grande hasta ahora: más de 17 millones de personas subieron videos a Facebook que después fueron vistos por 440 millones de usuarios en todo el mundo.
Y las organizaciones de caridad vinculadas al desafío global notaron que sí llegó el dinero.
US$115 millones en dos meses en Estados Unidos la Asociación para la Esclerosis lateral amiotrófica (ALS por sus siglas en inglés) recibió grandes aportaciones a raíz del desafío global. En Reino Unido US$11 millones.
El desafío de la cubeta de hielo tuvo también un efecto positivo en la investigación sobre las causas de la enfermedad.
El dinero recaudado a través del #IceBucketChallenge aceleró con US$7,8 millones un proyecto internacional para analizar los genomas de 15.000 personas que sufren la enfermedad de la motoneurona.
El proyecto MinE le permitirá a los científicos comparar los genomas de los enfermos de MND con los de las personas sanas, acercándolos así a la posibilidad en el futuro de poder aislar los genes que aumentan el riesgo en una persona de contraer la enfermedad.