- Barrido. Es el ineludible primer paso para remover el polvo y la suciedad. Al trapear, sin embargo, debes estar atento al tipo de acabado de tus pisos porque la humedad puede dañar completamente algunas maderas.
- Limpiadores. Las soluciones y detergentes poco abrasivas son ideales para pisos de madera flotante, laminados y parquet porque actúan sin corroer la madera o volviéndola porosa.
Consejos para cuidar los pisos de madera
- Cera y pulidora. Para los pisos de madera natural que no han sido tratados antes de instalarse es recomendable aplicar una capa de cera –líquida o en pasta– y pulir toda la superficie cada dos o tres semanas para preservar el brillo.
- Barnizado. Este es un mantenimiento profundo que no se realiza con frecuencia. Dependiendo del tipo de madera se puede hacer cada cinco o diez años, o para restaurar íntegramente todo el piso de la casa. El trabajo se realiza por etapas, se lija, se aplica un sellador y, de último, se barniza la madera, por lo que es mejor contactar a un especialista.
Acordate:
Además del polvo, el sol es uno de los agentes que ocasiona cambios de color en la madera de tus pisos.
La cera y el barniz no se aplican directamente sobre los pisos de madera, sino con un paño suave humedecido en el producto.
Si estás pensando renovar tu casa, no descartes los pisos de madera reciclada, su tratamiento es más económico y contribuirás con el medio ambiente.