La evolución permanente de la tecnología y de la conectividad global sumada al auge del video están empujando a la infraestructura de las redes a una velocidad de crecimiento importante y continua. De hecho, nunca llegamos a utilizar la capacidad máxima instalada, ya que la evolución de la tecnología nos permite dar una respuesta adecuada.
El avance de la banda ancha
La banda ancha está transformando el escenario de las telecomunicaciones a nivel global. Según un estudio de Internet.org, a comienzos de 2015, 3 mil millones de personas estarán online. Son tres los factores que impulsan el crecimiento: la expansión continua de las áreas de cobertura, el aumento de servicios de redes de telecomunicaciones y de los servicios de Internet móviles y fijos domiciliarios.
Cada vez es mayor el número de usuarios individuales que utilizan dispositivos inalámbricos para conectarse a clusters privados y públicos, para acceder así a aplicaciones y contenidos. Otro aspecto importante es el crecimiento de la demanda para contenido móvil de video, servicios basados en Internet, incluyendo películas, juegos, música y diversas herramientas de redes sociales.
Esto crea más oportunidades para los proveedores de redes de distribución de contenidos (CDN) en la región. Según el Banco Mundial, Chile, Argentina y Uruguay encabezan el acceso a banda ancha como porcentaje de la población, con 66,5%, 60% y 58% respectivamente. Estamos en el camino adecuado, aunque faltan aún muchas mejoras cuantitativas y cualitativas para acercarnos a los índices de los países desarrollados.