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8 de noviembre de 2014 - 13:50

La convivencia entre el lápiz y la computadora

El cuaderno tapa dura, la lapicera de pluma y el borratinta siguen vigentes; se jubilaron el papel secante y los ojalillos (en algunos casos).

En la actualidad es común que los niños que van al primario se despierte cerca de las siete de la mañana, quizás su madre prenda el televisor o la radio, se cambie y, luego de tomar la leche,  se prepare para partir al colegio. En ese trayecto muchos son los que le piden el celular a los padres para jugar en algunas de las aplicaciones existentes, claro está, si aún no tienen el propio.

Pero falta el momento de la partida, en el cual debe terminar de preparar la mochila en la que viajan cuadernos tapa dura, carpeta de hojas rayadas y cuadriculadas con separadores de colores, goma, papel glacé, lapicera pluma, borratinta, regla, fibras, lápices de colores, voligoma  y podemos seguir enumerando, como el cuaderno de notificaciones, el libro de naturales, entre demás accesorios de estudio. Todo lleva una etiqueta con su nombre.

Sino fuera por el celular, la escena podría tener 30 años. Es que las nuevas tecnologías no han logrado imponerse entre nuestros eternos y queridos útiles escolares.

"No usan la computadora como procesador de textos, sí para buscar información", cuenta Carolina, mamá de Sebastián (13), Valentina (8) y Juan Pablo (10) para describir la función de la “compu” en el proceso educativo de sus hijos.

Si bien los tradicionales útiles siguen copando la lista de los pedidos de principio de año, hay algunos como el punzón, los ojalillos, la lapicera pluma y el papel secante que están en vías de extinción. "Este año ya no me pidieron punzón y la lapicera pluma la podían reemplazar", dice Carolina.

El contacto con el celular o la “compu”, como es llamada habitualmente, arranca mucho antes que con el lápiz. Hoy, los chicos no saben leer ni escribir pero pueden, sin ningún inconveniente, prender el dispositivo móvil y buscar su juego o canción favorita.

Sí, hay que reconocer que algunos elementos se han modernizado. Por ejemplo, los típicos cuadernos, ahora se ven con mejores ojos las capetas, y de este modo se facilita la vida del docente que carga con la añeja tarea de llevárselos para corregir fuera del horario de clases y ahora pueden llevar las hojas cómodamente.

Por otro lado, los útiles también son sensibles a las moda y los ídolos de su tiempo. Cartucheras que alguna vez supieron lucir a Mazinger Z , Meteoro, La liga de la Justicia o Los Picapiedras ahora llevan los personajes Cars, Angry Birds o Violeta.

"La transformación educativa no pasa por el lápiz negro o la lapicera, que siguen siendo imprescindibles para que el chico pueda escribir. El cambio y la incorporación de las nuevas tecnologías pasa por darles herramientas intelectuales para que puedan procesar la información inabarcable que circula en la web". Resume Gabriela, una maestra de 4° grado de una escuela pública.

 

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