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22 de septiembre de 2015 - 18:30

Libro de Primaria enseña a abrir una cuenta de Twitter

La Policía advierte de que la edad mínima legal para entrar en una red social son los 14 años. El manual está dirigido a alumnos de 10 y 11 años.

¿Debe un libro destinado a un niño de 10 y 11 años enseñarle a abrir un perfil en Twitter, que no lo permite la ley hasta los 14? El libro de Anaya de Cultura y Práctica Digital que, por primera vez este año, manejan los alumnos andaluces de Sexto de Primaria tiene una advertencia sobre la Ley de Protección de Datos que no permite a las empresas almacenar información de los niños que no han cumplido los 14 años y, a la vez, una página dedicada a explicarles a los alumnos cómo se abre un perfil en Twitter.

Además, en el libro del profesor, se recomienda a los profesores que pidan una autorización a los padres para que sus hijos hagan alguna de las actividades propuestas.

“Mi hija, desde luego, no se va a abrir un perfil en Twitter", dice un padre, ingeniero de Telecomunicaciones, que hizo llegar a EL MUNDO la página del libro de Práctica Digital, que así se llama esta nueva asignatura.

A la Fundación Alia2, que se encarga de concienciar de los peligros de internet para los menores, también llegó una queja de una madre andaluza. Elena Bragado, portavoz de la Fundación, se quedó atónita: "Nosotros, como la Policía, en nuestras charlas siempre decimos que hay que ser mayor de 14 años para tener un perfil en una red social. ¿Qué hacemos ahora si en un libro, que para muchos es sagrado, les explica cómo abrirse un perfil en Twitter?", se pregunta.

Uno de los autores del libro, Jacobo Calvo, explica que ellos se han guiado precisamente por la Orden de la Consejería de Educación, publicada en marzo, en la que se fijaban los contenidos de la asignatura.

Efectivamente, hay una parte dedicada al uso responsable de las redes sociales en genérico. Calvo explica que, en el libro, también abordan el artículo 13 de la Ley de Protección de Datos que dice que "se podrá proceder al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela.

En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores. En las redes sociales, es imposible verificar ese consentimiento.

Elena Bragado admite que no se puede evitar a los menores de 14 años que se abran una cuenta porque es imposible controlar que no hayan mentido con la edad y con un falso nombre, pero entiende que tampoco se trata "de enseñarles ahora a los de doce a que se abran un perfil".

Según explica, la Fundación ve que las administraciones intentan abordar el asunto de manera desordenada. La experta cita al juez de menores Emilio Calatayud como uno de los que más advierte en contra del uso de las redes para menores de 14 años y ahora "Educación autoriza un libro en el que les enseña a abrirse un perfil".

La versión de la Junta es que "no entra dentro de las competencias de la Consejería determinar la edad a la que el alumnado debe acceder o no a redes sociales pero sí orientar al alumnado en el uso responsable de las mismas".

En la página donde se enseña cómo abrirse la cuenta, los autores explican que Twitter puede ser una potente herramienta educativa sabiendo usar las etiquetas -hashtags en el texto- y siguiendo la actualidad sabiendo lo que hay en Tendencias. "La actualidad se puede perfectamente seguir enseñando a leer un periódico y muchas veces las cosas más vistas en internet no son nada educativas", explica Elena Bragado.

El libro de Anaya también anima a los alumnos a participar en un concurso de microrrelatos en la red social. "Cada vez escriben peor por culpa de las redes sociales y encima les animan", se quejaba María Luisa Lucena, presidenta de la Confederación de Colegios Concertados de Andalucía (Concapa).

La asignatura, según la orden de la Junta, tiene como parte del programa el animar a "utilizar aplicaciones y entornos virtuales, seleccionarlos y usarlos adecuadamente para el enriquecimiento del entorno personal de aprendizaje y como medio de expresión personal, social y cultural compartiendo los contenidos publicados mediante el uso adecuado de espacios y plataformas virtuales".

No se dice nada de redes sociales. Y también, en otro punto, se "sugiere realizar simulaciones de usos correctos e inadecuados, además de realizar dramatizaciones de situaciones de acoso o adicciones desarrollando los distintos roles que aparecen en este tipo de situaciones, visitas de personal especializado en prevención de riesgos, etc.".

¿Puede entrar dentro de esa sugerencia la posibilidad de abrirse un perfil en Twitter y participar en iniciativas educativas interesantes como los concursos de microrelatos? Según Jacobo Calvo, sí. La Consejería, por su parte, tampoco ve problema alguno.

El autor del texto del libro insiste en que se les aconseja a los docentes a que requieran la autorización de los padres para abrirse un correo electrónico que hará posible el tener un perfil en las redes sociales y que los ejercicios en las mismas siempre se harán bajo la supervisión de los profesores. "¿Pero, cómo controlas a un niño con un Smartphone?", se pregunta Elena Bragado.

También añade Jacobo Calvo que el enfoque es muy preventivo y se les explica a los niños los problemas que pueden tener con su huella digital, con los contenidos y con la identidad digital, además del ciberacoso.

Fuente: El Mundo 

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