El 24 de junio del 2.000 el país se despertaba conmocionado por un accidente automovilístico en el que perdían la vida el cantante Rodrigo Bueno y Fernando Olmedo, hijo del cómico Alberto Olmedo. Se cumplen dos décadas y el recuerdo sigue vivo como en esa jornada.
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A 20 años de la muerte de Rodrigo, el "Potro" que dejó una huella
Nacido el 24 de mayo de 1973 en la ciudad de Córdoba, desde niño Rodrigo estuvo en el ambiente musical. Su primera aparición en los escenarios fue a los 5 años con el grupo "Chébere", uno de los más populares de su provincia en esa época.
En 1987 grabó su primer disco, "La foto de tu cuerpo" y luego lanzó "Aprendiendo a vivir", que marcaría su ascenso y un éxito rotundo en todo el país. A mediados de los 90 se consagraría como uno de los íconos del cuarteto y llenaba cada lugar donde se presentaba.
Su éxito era indiscutido, giras maratónicas, cientos de miles de discos vendidos y premios, sin contar las canciones que hasta el día de hoy son clásicos de la música nacional.
En abril del 2000 hizo 13 recitales en el Luna Park de Buenos Aires con éxito total. Lo invitaban a los programas de mayor rating y se codeaba con las estrellas locales.
La noche del 23 de junio cenó con sus colaboradores, su pareja y su hijo Ramiro de 4 años. Allí invitó a Alberto Olmedo a acompañarlo a sus shows y todos se fueron en la camioneta que el mismo Rodrigo conducía.
A altura de Berazategui, en Buenos Aires, la camioneta rozó a otro vehículo, perdió el control, se estrelló y el cantante salió despedido del vehículo. Quedó tendido en medio de la ruta sin vida. Además, falleció Olmedo.
Fueron días en que el país se conmocionó. Miles de fans pasaron por el velorio del cantante que dejó una huella que sigue intacta.