El profesor Cesar Álvarez es el docente encargado. Su amor por este deporte lo trasmite explicando los beneficios: “el ajedrez incrementa la concentración y el rendimiento académico. Con los chicos con indisciplina, los calma y contiene. Mejora la autoestima y mejora en sus relaciones sociales”, aseguró.
- Todo Jujuy >
- Jujuy >
Ajedrez: un desafío al desarrollo educativo
Con distintos torneo intercolegiales, los estudiantes intercambian partidas y experiencias: “un chico que juega es un chico más saludable”, enfatizó. “mejora su vida. Los ayuda a razonar y pensar más. Es una herramienta de progreso intelectual. Empieza a incrementar el pensamiento. Es más creativo y se relaciona mejor con su entorno”, aseguró.
Con tantas opciones para el entretenimiento rápido y sin exigencias que tienen los chicos, como consolas de videojuegos, la computadora, tablet o celulares, lograr que se apasionen por el ajedrez no es tarea sencilla. El profesor detalló cómo trabajan para evitar que ellos tomen al ajedrez como algo pasajero: “No los exigimos de más. No es necesario que aprendan rápido, sino que socialicen con el resto. Así empiezan moldear el carácter”, manifestó.
Está científicamente probado que la práctica del ajedrez tiene resultados positivos en las notas de los niños y que, de hecho, cuanto antes se inicien en este juego de mesa, más ventajas tendrán: “El chico lleva al ajedrez a la familia. Algunos son hijos únicos y necesitan de la familia. Eso tiene un efecto multiplicador”, dijo Álvarez.
Igual que el sentido de la responsabilidad, será el niño quien tome sus decisiones, lo que le ayudará a cuando tenga que tomarlas en su vida. Cuando comenzar a aprender es otra duda de los padres: “hay casos que chicos empezaron a los 4 años, pero son casos especiales. Lo mejor es que empiecen a jugar a los 7 años, cuando saben los números y las letras para decodificar partidas. Otros empiezan a los 10 años”, aseveró.
En el colegio, en el club o en la propia casa, el ajedrez es altamente recomendable para el mejor desarrollo de los niños. Es la mejor forma lúdica de aprender a pensar.