Al encontrarse, Alberto Fernández dijo: “Santo Padre, qué gusto verlo”. Por su parte, el Papa le respondió “Bienvenido”. De esta manera inició el encuentro en el segundo viaje al exterior del presidente argentino en funciones y se convirtió en el tercer jefe de Estado nacional recibido por el Papa, una marca inusual para cualquier jefe anterior de la Iglesia católica.
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Alberto Fernández y Francisco se reunieron en el Vaticano: "Santo Padre, qué gusto verlo"
Desde su asunción en 2013, Francisco recibió a los dos mandatarios que precedieron a Fernández: a Mauricio Macri, en dos oportunidades, ambas en el Vaticano y en 2016, y Cristina Fernández de Kirchner, en siete ocasiones, aunque algunos de esos encuentros se dieron en Brasil, Paraguay y Cuba.
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En agosto de 2018 Alberto y Francisco mantuvieron un encuentro en la residencia papal de Casa Santa Marta, cuando todavía no era ni siquiera candidato a presidente. Este se configura como el segundo encuentro entre ellos.
Luego de la reunión bilateral privada, se abrieron las puertas de la Biblioteca para que la delegación oficial argentina ingrese. Alberto Fernández junto a Fabiola Yáñez, Losardo, Solá, Olivieri, Béliz, Chávez y Biondi se sacaron las fotos de rigor junto al Sumo Pontífice. Además se realizó la entrega de regalos que se eligieron bajo las sugerencias de la Secretaria de Culto.
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Entre los regalos, trascendió que le entregaron al Santo Padre un coffee table book con las fotos de los bares históricos de Buenos Aires -Tortoni y 36 billares, por citar dos casos-, una obra en telar realizada por trabajadores con discapacidad de la Asociación Civil Granja Andar, y una figura hecha a mano del Negro Manuel, un esclavo que fue el primer custodio de Nuestra Señora de Luján.
Tras recibir los regalos de la Argentina, Francisco entregó al Presidente un ejemplar de la encíclica Laudato si -su obra teológica que cuestiona al capitalismo salvaje y las asimetrías sociales en clave de Cambio Climático-, y repartió estampitas y crucifijos. Un clásico en las audiencias papales.
Cabe recordar que en enero de 2018 el Papa visitó Chile y Perú, pero decidió no desembarcar en Argentina y, cuando el avión en el que viajaba sobrevoló territorio argentino, envió un telegrama protocolar con un saludo para sus compatriotas. Escrito en inglés y dirigido a Macri, el Pontífice envió sus "cálidos augurios" y bendición a su país natal.