se llama el espacio que el palpaleño José Cuevas fundó en Buenos Aires a fin de llevar su fanatismo por el merengue a todas partes y de brindarle contención a niños y niñas que provienen de diversas zonas, la mayoría son de Villa 31.
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Altos Hornos Zapla: la escuelita en barrio Chino
El 12 de agosto del año 2018 creó la escuelita de fútbol y desde ahí no paró de crecer. Primero con niños, luego niñas y hasta incorporó categoría de adolescentes. Cada equipo tiene su conjunto de Altos Hornos Zapla y además de enseñarles fútbol y valores, José, apodado "Wasy" les cuenta sobre su amor por el club palpaleño.
"Todo el barrio es hincha de Zapla, hasta hay un mural. Todos saben sobre el club y Palpalá", dijo en diálogo con TodoJujuy.com.
Hace dos semanas conformaron la asociación civil y ya tienen personería jurídica, "nunca pensé que íbamos a crecer tanto, ahora se nos van a abrir las puertas de todas partes, podremos pedir más ayuda ya que todo esto se hace a pulmón".
Entre chicos y chicas, son alrededor de 180 los y las jugadoras del club merengue de barrio Chino.
"Esto es algo que no tiene explicación, todo lo que yo gano lo invierto para los chicos porque ellos me dan mucho cariño, me esperan y yo no les puedo fallar", comentó y aseguró que "esta es una lucha diaria para que ellos estén bien. Cuando viajamos cantan las canciones de Zapla".
Su sueño es que los chicos y las chicas conozcan el estadio Emilio Fabrizzi.
La historia de Zapla BC
“Un día mi hijo, que es hincha fanático igual que yo, me dijo que en la escuela siempre separaban a los hinchas de River, de los de Boca y él nunca jugaba porque le decía a su profe que era hincha de Zapla. Un día me contó eso y yo me puse a llorar”, dijo.
Contó que eso lo motivó para crear la escuelita y de a poquito fue buscando chicos. Así, el equipo de fútbol infantil fue creciendo, “nació mi sueño, nació Altos Hornos Zapla en Buenos Aires. Cada vez eran más chicos y todos se querían poner la camiseta. Teníamos que caminar mucho para conseguir una cancha para entrenar. La mayoría eran porteños e hijos de inmigrantes”, comentó.
A la par de todo eso, el sentido de pertenencia fue cada vez más grande en los niños y niñas que empezaron a saber sobre el club palpaleño y a quererlo. Luego se abrió el camino para torneos infantiles y el equipo se hizo conocido en la ciudad. Hasta salieron campeones en varias ocasiones, participaron de competencias provinciales y se fueron incorporando más categorías.
“Muchas cosas pasaron para que se pueda seguir, a veces me sentía sin fuerzas, o no tenía plata para seguir manteniendo el club. La mayoría de los padres de los chicos son cartoneros, no tienen trabajo y los chicos comen en los comedores. Por eso no les puedo pedir plata, pero siempre sacaba fuerzas para seguir adelante”, finalizó José.