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14 de febrero de 2022 - 10:02 Opinión.

Amor Eterno ¿mito o realidad?

Por la Lic. en Psicología Berenice Ruesjas

En los famosos cuentos infantiles que tanto replicamos de generación en generación y hasta en las Telenovelas, el final cierra con un “se amaron por siempre”. Entonces es lógico pensar que desde muy pequeños crecemos buscando el dichoso final feliz y aún siendo adultos nos emocionamos con las historias del amor eterno. Por esta razón decidí ponerme en perspectiva de análisis y ver si es posible o no encontrar el amor para siempre.

Para analizarlo debemos aclarar que hablamos del amor romántico, el amor de pareja, conformada por dos personas, unidas por el afecto que sienten una por otra, personas que se buscan, se eligen por atracción y deseo de compartir la vida juntos. Justamente el amor, en este caso sería el vínculo de afecto que nos lleva a valorar a la otra persona, a desear su bienestar, a respetarla, algo que es muy importante en una relación, la confianza y la individualidad.

Si me permiten, voy a detenerme y hacer un paréntesis para aclarar que el amor no se trata de un contrato o de una adquisición material, donde tengo dominio sobre la otra persona y ejerzo un derecho de posesión, decidiendo o modificando sus pensamientos y sentimientos. Una relación así, desde el comienzo deja de ser amor romántico para convertirse en una relación "tóxica". Está expresión comúnmente utilizada en la actualidad, describe claramente las relaciones de posesión y obsesión, dónde una de las partes no puede vivir sola, se vuelve dependiente y absorbente del otro, convirtiendo todo en una terrible situación de malestar y agobio pero fingiendo un paraíso. Acá pido especial atención, porque el arma principal para sostener ese vínculo, es el sentimiento de culpa. Un ejemplo sería, "si me dejas me mato", "no puedo vivir sin vos", "sin mí no sos nada", etc. y se produce el interjuego entre una baja autoestima y una marcada inseguridad, dónde muchas personas quedan atrapadas en esas relaciones.

Retomando, veremos que no todo es malo en las relaciones. Al comienzo estamos absortos por la pasión del inicio, las famosas mariposas en la panza, las ganas de estar sólo con esa persona todo el día y todos los días. Es como el amor adolescente, comienza con fuertes atracciones, mucho disfrute pero luego la prueba de fuego ¿Cómo continuamos? Todos dicen, si hay amor no hace falta más, pero lamento decirles que las personas amamos con sentimientos y también con la razón, no es que todo acaba, sino que es el camino que empieza con otros condimentos.

Uno de ellos podría ser estar en pareja pero pensando hacía adónde vamos, básicamente proyectarse cada uno desde su individualidad, pero combinando ambas vidas. Lo fundamental para un buen funcionamiento siempre es la Comunicación para saber que quiere cada uno y si es posible conectar las ideas y hasta armar un combo. A veces no es posible el proyecto previo porque la vida nos sorprende con la llegada de un hijo y ¡qué pequeño detalle a acomodar! Pero a no preocuparse porque todo es posible, con tiempo todo se acomoda, quizás el secreto está en que las personas de la pareja puedan encontrarse y dialogar.

Otro condimento es la reciprocidad, ese gesto, esa acción que nos enseña a dar de una manera desinteresada porque sabemos que la otra persona también lo hará. En muchas relaciones esto sucede naturalmente, otras necesitan acordarlo y hasta hablarlo para aprender cómo hacerlo. No todos lo sabemos, pero si lo hacemos notar el cambio se produce. Con esto aprovecho a remarcar que una relación no debe ser una competencia o una lotería, cada uno aporta lo que tiene, lo que trae, el resto tiene solución simplemente si se habla.

Otros condimentos que creo que ya fueron mencionados, pero los destaco igual, son el respeto, la confianza y los límites. Toda relación requiere de muchos componentes para que todo funcione. Un aspecto esencial es que el hecho de estar en pareja, no significa perder mi individualidad. Si esto pasa, es serio. Todas las personas necesitamos realizarnos de manera autónoma, tener nuestro espacio y actividades, porque si nos compenetramos sólo en la relación nos volvemos seres dependientes, quedamos bloqueados y hasta corremos peligro de perder la relación de pareja.

Pero bueno, sabiendo un poco de todo esto, ustedes me dirán que nada confirma que el amor sea eterno. Y sí, porque ni siquiera yo puedo contestarlo. Sólo puedo decirles que con cada relación vivida mucho se aprende y debemos predisponernos a eso y a saber que el amor en todas sus formas, romántico, amistoso, familiar, etc. se construye y se mantiene por el sentimiento de deseo del comienzo sumando los condimentos de los que les hablé.

Quizás perdure a lo largo del tiempo si tengo en cuenta lo que dice esta frase de Nicholas Sparks "No sé si el amor cambia, la gente cambia. Las circunstancias cambian". Y amoldándonos a esto sería bueno poner en práctica la comunicación, para seguir construyendo en equipo, sin perder los objetivos de cada uno y los de la pareja.

Para cerrar puedo afirmar que es un mito lo del amor eterno, pero también puedo afirmar que es posible lo eterno, porque así como todo va cambiando, las personas, los proyectos, los espacios, para ser eterno lo único que debe perseverar o se debe sostener, es la elección del otro la pasión y el deseo que los unió al comienzo, entonces ahora sí podremos mantener la ilusión de que el amor romántico es para siempre…

Berenice Ruesjas

Lic. en Psicología MP 330

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