Arete Guazú, Fiesta Grande o Pim Pim, son las distintas denominaciones que en la zona de las Yungas se utilizan para bautizar a una de las festividades más arraigadas de la cultura guaraní.
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"Arete Guazú", el carnaval de las Yungas
Inicialmente la festividad coincide con la llegada del verano, la comunidad Ava Guaraní de Calilegua celebraba este rito de tipo agrario, en el que se agradece a la tierra por las cosechas obtenidas.
En la actualidad esta celebración coincide con la del carnaval de origen europeo, y se desarrolla cuarenta días antes de la conmemoración de las Pascuas. Pese a ello, el Arete conserva su esencia.
Por estos días, las distintas comunidades originarias y las comparas o pimpines, preparan todo para el desentierro del carnaval que se realiza este viernes 24 de febrero.
En el desentierro del carnaval, se le da ofrendas a la pachamama o madre tierra y se desentierra el diablo de la alegría del carnaval, que celebrará hasta su entierro el próximo 4 de marzo. Cada comparsa elige el lugar donde hará el ritual.
La característica distintiva que tiene este carnaval, no tan masivo como el de la quebrada jujeña, es la carga de significado que posee, y que se ve en la representación entre el Toro y el Yagua o yaguareté. Este último es representado por un joven con el torso desnudo y pintado con manchas imitando las del felino, descalzo y portando una máscara de jaguar y garras realizadas con madera o cartón.
El toro (representación del colonizador español) lucha con las mascaritas (seres ancestrales) a quienes logra vencer. Entonces, aparece el yaguareté, el cual se acerca a la ronda con movimientos propios del animal, y se produce el enfrentamiento entre ambos en un encuentro simbólico.
Los enmascarados los rodean para presenciar la lucha tenaz, que termina con el yaguareté como vencedor. Al toro vencido lo alzan los mascaritas y se lo llevan. Tras esta representación, se entierra el carnaval, ceremonia que da por finalizada la fiesta.
La lucha entre el toro y el yaguar simboliza la lucha entre lo americano (yaguareté) y lo foráneo (toro) y el triunfo del poblador originario que seguirá luchando por su tierra.