Con el arranque de la actividad tras el receso, el sistema de bandas cambiarias comenzó a funcionar bajo un régimen renovado para el dólar. A partir de este primer día hábil del año, rigen bandas de flotación redefinidas, luego de que el Gobierno resolviera alterar el mecanismo de actualización de los pisos y techos del tipo de cambio oficial.
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Arranca el nuevo esquema de bandas cambiarias: qué cambia y cómo reaccionará el mercado
Con la entrada en vigencia del nuevo sistema de flotación administrada, la cotización oficial ajustará sus límites según la inflación. Los detalles.
La modificación inaugura un nuevo capítulo de la política cambiaria, con el Banco Central enfocado en recomponer reservas y poner en línea las cuentas externas.
Todo esto ocurre en un escenario atravesado por la sensibilidad de las expectativas y el seguimiento cercano de la inflación. En este primer tramo, los actores financieros observan con atención de qué manera el nuevo esquema impactará en las transacciones cotidianas, el apetito por divisas y los precios de los instrumentos tanto en pesos como en dólares.
La puesta en marcha del flamante esquema se da en simultáneo con el lanzamiento del plan oficial de adquisición de divisas para reforzar las reservas y con el arranque de una etapa en la que los márgenes del tipo de cambio se actualizan tomando como referencia la inflación difundida por el INDEC, aunque con un desfase de dos meses.
El cambio llega tras un final de año marcado por vaivenes en el mercado cambiario, ajustes en las cotizaciones y una demanda de dólares más moderada en comparación con los picos históricos registrados tiempo atrás. En ese contexto, inversores y operadores siguen de cerca el margen de acción del Banco Central y las señales que pueda emitir el nuevo esquema.
Cómo funciona el nuevo esquema de bandas cambiarias
El esquema que comienza a regir desde este lunes implica una modificación sustancial frente al modelo previo. Entre sus ejes centrales se destacan los siguientes puntos:
- El nuevo régimen elimina la actualización automática del 1% mensual para los límites superior e inferior del corredor cambiario.
- Desde ahora, esos valores se recalculan mes a mes según la variación de precios informada por el INDEC, con un desfase de dos meses: así, en enero se aplica el índice correspondiente a noviembre.
- En paralelo, el Banco Central prevé actuar en el mercado a través de un esquema de compra de dólares, incluso en escenarios en los que la cotización no alcance el piso de la banda.
- La estrategia del organismo rector apunta a recomponer el nivel de reservas externas mediante adquisiciones progresivas, que dependerán de la disponibilidad real de dólares en el mercado.
- Para no generar sobresaltos, la intervención cotidiana tendrá un tope equivalente al 5% del volumen negociado, un umbral que hoy representa alrededor de USD 400 millones, con el propósito de preservar la estabilidad y evitar distorsiones en los precios.
- En paralelo, la emisión monetaria se ajustará al requerimiento de circulante de la economía y se concentrará, mayormente, en la compra de divisas. En ese marco, el Banco Central estima que la base monetaria pasará del 4,2% al 4,8% del PBI hacia fines de 2026, un sendero compatible con una acumulación de reservas de hasta USD 10.000 millones.
De acuerdo con un informe elaborado por Justina Gedikian, el rediseño del régimen cambiario introduce una nueva lógica para el ajuste de los límites de la banda. Desde enero de 2026, los valores máximo y mínimo ya no avanzarán con una corrección predeterminada del 1% mensual, sino que se recalibrarán cada mes tomando como referencia el último índice de inflación publicado por el INDEC, aplicado con un desfase de dos meses.
La analista subrayó que la modificación es clave porque, hasta ahora, el dólar se movía prácticamente pegado al límite superior del rango permitido, una situación que reducía el margen de acción del Banco Central para intervenir en el mercado y recomponer el nivel de reservas netas.
Expectativas, objetivos y ventajas del nuevo régimen
La puesta en marcha del nuevo régimen se da en paralelo a una hoja de ruta del Gobierno orientada a atacar uno de los puntos más frágiles del plan económico: el bajo nivel de reservas externas. La comunicación anticipada de un esquema de compra de dólares apunta a transmitir solidez, reforzar la confianza y elevar la percepción crediticia de la Argentina.
Según Gedikian, “la introducción de ajustes en el régimen de flotación entre bandas y, especialmente, el preanuncio de un programa de acumulación de reservas internacionales apunta a corregir una de las principales debilidades del programa económico y tiene implicancias directas sobre la deuda soberana”.
La especialista destacó que, al mismo tiempo, el esquema renovado contribuye a encauzar y dar mayor previsibilidad a las estrategias de inversión y cobertura en pesos.
“El nuevo esquema monetario y cambiario también redefine las oportunidades en el universo de instrumentos en pesos, en particular para los instrumentos CER. Dado que las bandas cambiarias pasarán a ajustarse en función del último dato de inflación disponible, estos instrumentos ganan protagonismo en un escenario en el que la inflación demore en perforar el 2% mensual”.
Un análisis del IERAL, elaborado por Jorge Vasconcelos, destaca que una de las ventajas clave del nuevo mecanismo es “permitir mayor intervención del Banco Central para comprar dólares y amortiguar el ciclo económico”.
El estudio advierte que esta estrategia podría ayudar a desbloquear la actividad económica estancada, aunque implique que la desinflación avance a un ritmo más lento. Además, el informe aclara que “el régimen monetario-cambiario sigue siendo transitorio y mantiene restricciones que condicionan la inversión y el crecimiento sostenido”.
En tanto, Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, explicó que al arrancar el año los inversores prestan atención a varios factores determinantes: “De cara al cierre del año, el mercado va a estar mirando principalmente cuatro variables: el nivel de tasas, la inflación —porque el dato de diciembre va a ser clave para definir la banda de febrero—, la estrategia del Tesoro para honrar los servicios de deuda de los Globales y Bonares, ya sea vía repo o emisión de deuda local, y qué harán tenedores de las cuentas CERA que quedan liberadas a fin de año”.
Botto señaló que la liberación de fondos en cuentas que superan los USD 100.000 podría inyectar más de USD 24.000 millones al mercado, con efectos potenciales sobre la liquidez, las reservas y la actividad económica.
Por su parte, desde PPI describieron diciembre como un mes irregular para el mercado cambiario. Su análisis mostró que la formación de activos externos alcanzó el nivel más bajo desde que se eliminó el cepo para minoristas. En detalle, los depósitos de personas físicas destinados a ahorro en divisas sumaron USD 607 millones, muy por debajo de los máximos de USD 5.600 millones y USD 3.800 millones registrados en septiembre y octubre, respectivamente.
Desde la perspectiva de PPI, un retorno a niveles más habituales de estos movimientos supondría en el futuro un incremento en la demanda de dólares, aunque sin acercarse a los picos históricos recientes. Además, destacaron que se prevé una recuperación en la liquidación del sector agroexportador, después de meses con ingresos reducidos por las exportaciones.
Por su parte, el análisis de IERAL subrayó la relevancia de contar con un marco cambiario y monetario estable y sostenido en el tiempo.
“Un régimen cambiario y monetario permanente, y no transitorio, es fundamental tanto para las variables financieras como para la economía real, ya que amplía el horizonte de planificación y permite absorber mejor los shocks externos”, indicó el análisis.