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9 de diciembre de 2025 - 07:11 Streaming.

Así es "Un cabo suelto", la nueva comedia policial dirigida por Daniel Hendler

La película mezcla comedia, romance y tensión en la fuga de un cabo argentino hacia Uruguay, con un relato cercano y lleno de sabor rioplatense.

Un incidente vial, un agente que decide escapar a toda velocidad y un modesto local de fiambres ubicado cerca del límite entre Argentina y Uruguay son el punto de partida de “Un cabo suelto”, la nueva comedia de Daniel Hendler. A partir de ese disparador, el relato mezcla códigos del género policial con un humor constante que atraviesa toda la trama.

La química entre Sergio Prina (“El motoarrebatador”) y Pilar Gamboa (“Viudas Negras”) sostiene el pulso cómico y la dinámica del film. Con referencias propias del Río de la Plata, escenas de la vida diaria, un toque de romance y situaciones que rozan el caos, la película arma un recorrido ágil y descontracturado que impulsa al público a seguir de cerca la escapada del personaje principal.

La película mezcla humor, persecución y romanticismo para narrar la fuga de un cabo argentino que cruza hacia Uruguay.

Esta comedia pasó por el Festival de Venecia

Después de pasar por el Festival de Venecia y también por San Sebastián, la película llegó a las salas argentinas este jueves 4 de diciembre, con su presentación oficial en el Cine Gaumont. En ese marco, Hendler, Prina y varios integrantes del reparto se acercaron a saludar a una sala colmada, donde agradecieron el apoyo del público “en un momento difícil para el cine independiente”.

Entre ovaciones, comentarios cómicos y la presencia de numerosas figuras del ámbito audiovisual, la proyección —que dura poco más de hora y media— se desarrolló en un clima relajado y festivo. El nombre “Un cabo suelto” plantea un juego lingüístico deliberado: el personaje central, Santiago Pallares (Prina), es un cabo de la Policía argentina que se ve obligado a huir después de quedar atrapado en una situación desafortunada.

Ese recurso humorístico aparece reiteradamente a lo largo de la película, sobre todo en las escenas que comparte con Rocío (Pilar Gamboa), la empleada de un free shop con quien mantiene un ida y vuelta lleno de bromas y dobles interpretaciones en torno a “cana”, el término típico del Río de la Plata para mencionar a un agente policial.

Luego de exhibirse en el Festival de Cine de Venecia y en San Sebastián, la película tuvo su estreno este jueves 4 de diciembre en el Cine Gaumont.

¿De qué se trata la película dirigida por Daniel Hendler?

Después de ser testigo de un hecho ilegal dentro de las fuerzas policiales argentinas, Santiago opta por alejarse antes de quedar involucrado en una red que no piensa proteger.

Sin caminos evidentes y con la presión del reloj, decide escapar hacia Uruguay, cruzando la frontera casi sin rumbo, impulsado más por la desesperación que por una estrategia. Durante ese trayecto conoce a Rocío y recorre la costa uruguaya, decidido a dejar atrás su historia y darse la oportunidad de comenzar desde cero.

Mientras la policía argentina intenta dar con él sin lograr resultados, Santiago avanza a puro instinto: pasa las noches donde encuentra un hueco y mantiene su uniforme como amuleto, utilizándolo —y excediéndose en ello— para salir del paso. En su recorrido termina cayéndoles bien a los habitantes de la zona, degustando fiambres y quesos, charlando en paradores rurales al costado del camino y dejándose llevar por un entorno tranquilo y afectuoso, donde empieza a integrarse a la vida cotidiana casi sin advertirlo.

El film cuenta con un elenco estelar.

El relato se arma mezclando intriga, romance y toques de humor, con Hendler optando por una impronta personal que se inclina más hacia lo insólito de lo cotidiano que hacia el ritmo acelerado del policial clásico.

“Un cabo suelto” avanza como una road movie tenue, donde Santiago atraviesa distintas localidades de Uruguay mientras dos agentes argentinos con modales turbios lo siguen de cerca, generando una tensión que choca con la serenidad del paisaje interior.

De ese modo, la fuga deja de ser una carrera desesperada y se convierte en una sucesión de encuentros fortuitos y desvíos que realzan el costado humorístico y el atractivo general de la historia. A lo largo de ese trayecto aparece también la faceta más singular de la película, marcada por una serie de pequeñas gestas barriales del Río de la Plata que Hendler retrata con una mirada cercana.

Un cabo suelto de Daniel Hendler.

Desde las maneras correctas de preparar un “mate bien hecho” y las costumbres ligadas a la producción de quesos caseros, hasta personajes como Américo —a cargo de Alberto “Mandrake” Wolf—, el director arma un mundo donde lo simple adquiere un brillo especial.

Con su puesto campestre y una soltura encantadora, Américo termina convirtiéndose en uno de los impulsores humorísticos más sólidos de la historia, reafirmando ese cruce entre cotidianeidad y gracia que sostiene el tono de toda la cinta.

La historia también introduce retrocesos en la línea temporal que recuperan episodios decisivos de la huida, aunque siempre con un enfoque despojado. Hendler prescinde de excesos formales y elige una puesta sobria, apoyada sobre todo en la presencia de los personajes, en lo que dicen y en lo que callan. Esa elección minimalista sostiene la calidez que atraviesa y define el tono general de la película.

La construcción del relato combina misterio, romance y comedia, con Hendler eligiendo un tono propio, más cercano al absurdo cotidiano que al vértigo policial.

Al mismo tiempo, el recorrido adquiere una dimensión más personal. Entre bocados de queso, traslados improvisados y el apego casi obstinado a su uniforme —que funciona como su último punto de apoyo—, Santiago empieza a abrir un espacio interno nuevo, un territorio emocional que hasta entonces le resultaba ajeno.

Su anhelo de recomenzar, alimentado por la conexión que de a poco establece con Rocío, se fortalece en ese ambiente limítrofe donde se entrecruzan modos de hablar, pequeñas vivencias y tradiciones que conviven sin esfuerzo. En ese contexto, la frontera opera tanto como símbolo como espacio físico, representando un territorio de tránsito perfecto para alguien decidido a desprenderse de su pasado.

El elenco, la producción y dónde ver “Un cabo suelto”

La película reúne a un grupo destacado de intérpretes, con Sergio Prina en la piel de Santiago, Pilar Gamboa como Rocío y Alberto “Mandrake” Wolf dando vida a Américo.

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La dupla de efectivos argentinos que sigue sus pasos está encarnada por Germán De Silva y Daniel Elías, mientras que Néstor Guzzini, César Troncoso y Diego de Paula aportan apariciones secundarias ligadas a personajes del ámbito campestre y de la burocracia local.

Filmada en Fray Bentos y Montevideo, esta película surge como una colaboración entre Uruguay, Argentina y España. Con un metraje de 95 minutos, actualmente se proyecta en funciones reducidas: los jueves en el Cine Gaumont y los sábados en el MALBA, aunque se prevé que próximamente se sumen más salas.

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