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Casi la mitad de los niños argentinos no tienen libros en sus casas
El 45,5% de los chicos argentinos de hasta cuatro años no tiene libros en sus casas, de acuerdo con un informe presentado este jueves en la conferencia anual del Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE) de la Universidad Torcuato Di Tella. Los concurrentes coincidieron en que, si bien el hambre es el problema fundamental de la infancia en nuestro país - casi el 13% de los niños sufre inseguridad alimentaria severa -, la estimulación es clave y la falta de ella, preocupante.
Según señaló Ianina Tuñon, a cargo del Barómetro de la Deuda Social en la Infancia de la UCA, no solo el 45,5% de niños no tiene libros infantiles en su hogar sino que al 34,3% no les leyeron un cuento durante el último año. En ese contexto, recordó también que el 51,8% de los hogares de niños menores de cuatro años están bajo la línea de la pobreza y que uno de cada diez está en situación de pobreza crítica o grave. Esto implica que el 12,9% tiene inseguridad alimentaria severa.
Al respecto, el neurocirujano Facundo Manes explicó que hay una "importante evidencia sobre el impacto de la pobreza en el desarrollo cognitivo de la persona" ya que "en un contexto de escasez los recursos cognitivos se ponen al servicio de la supervivencia y no se puede proyectar".
Tanto la alimentación como el estímulo - detalló Manes - son clave en el desarrollo intelectual del niño. Además, el médico desterró el mito de que lo que no se hizo en los primeros mil de vida ya no se podrá hacer porque el cerebro tiene plasticidad hasta el último día de vida de una persona.
La importancia de la estimulación
Desde el Observatorio de la UCA, el festejo del cumpleaños de un niño es considerado muy importante por su incidencia "en la estimulación emocional y social del niño y en la construcción de su identidad, ya que tiene la posibilidad de reconocer a otros y en otros roles", explica Tuñón.
Esto agrava aún más la situación de falta de estimulación en los hogares con bajos recursos. De hecho, detalla la especialista que "un niño pobre tiene cinco veces menos posibilidades que uno de sector medio de que le festejen su cumpleaños". Lo que es más, a dos de cada diez niños menores de cuatro años no le festejaron su último cumpleaños, y "este indicador se disparó a partir de la crisis económica porque antes venia muy estable".