La fiscal Verónica Zamboni redacta el pedido de citación a juicio para finalmente cerrar la causa por el crimen de Fernando Báez Sosa luego de más de 20 cuerpos de expediente, según confirmaron fuentes judiciales al portal Infobae. Se cree que el juez de Garantías del caso, David Mancinelli, recibirá el pedido a comienzos de octubre.
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Caso Fernando Báez Sosa: la fiscal prepara el pedido de juicio contra los rugbiers
En este sentido, es importante aclarar que la imputación en su contra es la de homicidio premeditado con la participación de dos o más personas agravado por la alevosía, la misma podría llevarlos a una condena con la máxima pena que prevé la ley: prisión perpetua.
Luego de los primeros meses del año, con una investigación centrada en la recopilación de filmaciones de celulares y cámaras de seguridad así como extensas ruedas de reconocimiento y la toma de testimonios, Zamboni avanzó en el expediente con una pericia clave, a cargo del Laboratorio Scopométrico de la Policía Federal: el análisis a la zapatilla de lona manchada con la sangre de Fernando que se encontró en la casa que alquilaban los acusados en Villa Gesell y que finalmente fue atribuida a Máximo Thomsen, una prueba clave para afirmar en un proceso oral su participación en el asesinato.
También identificaron a un nuevo testigo, así lo confirmó en las últimas horas uno de los abogados de la querella, Fabián Améndola, quien además dijo que está pendiente la incorporación de una pericia de todas las imágenes del momento del crimen en la que se pide la identificación de los rostros de los asesinos.
Mientras tanto, los ocho acusados que están bajo prisión preventiva en el pabellón 6 de la Alcaidía N° 3 de Melchor Romero en provincia de Buenos Aires, se ajustan a la vida tumbera, aislados del resto de la población en una unidad con detenidos por delitos como violencia de género, robos de celulares y carteras, presos jóvenes y agresivos marcados como picantes.
Tras recibir insultos al comienzo de su encierro en el penal de Dolores, hoy los acusados por la muerte de Fernando Báez Sosa comparten un único celular permitido por las autoridades para comunicarse con sus familias. Los gritos de los otros detenidos ya no se escuchan mientras salen una hora por día al patio.