La caza furtiva de vicuñas volvió a quedar en el centro de la preocupación en Jujuy, especialmente en la zona de Lagunas de Vilama, cerca de la frontera con Bolivia. La referente Malvina Quintana, directora de Biodiversidad y Áreas Protegidas del ministerio de Ambiente y Cambio Climático, explicó en Canal 4 que la situación no es nueva y que se repite año tras año en distintos puntos calientes de la puna jujeña.
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Caza furtiva en Jujuy: especialista explicó a situación, "es un flagelo", dijo
La caza furtiva de vicuñas en la zona de Lagunas de Vilama volvió a encender la alarma en Jujuy, donde ya se detectaron decenas de animales atacados.
“La cacería furtiva en Jujuy es un flagelo que venimos repitiendo año tras año”, afirmó. En ese marco, aclaró que los 70 animales atacados no aparecieron todos en un solo día, sino que fueron hallados en distintos rastrillajes realizados desde comienzos de año por el Ministerio de Ambiente y las fuerzas de seguridad provinciales.
Una especie libre y protegida
Quintana recordó que la vicuña es una especie silvestre y libre, muy presente en el altiplano jujeño, y que su fibra es altamente requerida por grandes empresas textiles de Europa. También explicó que en Jujuy se implementa desde 2015 un plan de manejo sustentable en silvestría, a través del cual comunidades originarias de Quebrada y Puna realizan los llamados chakus, una práctica ancestral de esquila comunitaria con seguimiento sanitario y poblacional.
Según detalló, ese sistema busca justamente evitar el avance de la caza furtiva. “Estas vicuñas ya esquiladas constituyen lo que vendría a ser el plan de manejo también para evitar este tipo de ataque a estos animales silvestres”, indicó.
Chakus clandestinos y controles en la frontera
La especialista sostuvo que en la zona del hito 55, que marca la frontera entre Argentina y Bolivia, cazadores furtivos llegan a realizar chakus clandestinos “solamente para matar a esta especie”. Agregó que las 70 vicuñas fueron encontradas en distintos sitios y que en uno de esos lugares aparecieron 12 animales que ni siquiera habían sido despellejados, posiblemente porque los cazadores escaparon al advertir el arribo de guardaparques o policías.
Además, señaló que las condiciones climáticas dificultan los controles permanentes, por las bajas temperaturas, el viento y la altura, por lo que se pidió reforzar la intervención de Gendarmería.
Falta de control del lado boliviano
Quintana remarcó que en Argentina, y especialmente en Jujuy, la trazabilidad de la fibra es estricta y se cumplen normas ambientales internacionales como CITES. Sin embargo, advirtió que en Bolivia no existiría el mismo nivel de control, lo que facilitaría el ingreso de cazadores a territorio argentino y la comercialización de fibra obtenida de manera ilegal.
“Es fácil para los cazadores ingresar a Argentina y lastimar a estas especies tan emblemáticas, tan importantes ecológicamente, culturalmente y también de una producción sustentable de nuestras comunidades originarias”, sostuvo.