A los 71 años murió Leopoldo Jacinto Luque. El exdelantero de River y la Selección Argentina estaba internado hace varias semanas al contraer coronavirus y su estado se había complicado en las últimas horas. El 29 de diciembre fue ingresado a la Clinica de Cuyo tras dar positivo y tuvo muchos altibajos.
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Conmoción en el fútbol argentino: murió Leopoldo Jacinto Luque por coronavirus
Fue internado en terapia intensiva, debido a la muy baja saturación de oxígeno, evolucionó favorablemente los primeros pero luego todo comenzó a complicarse. En los últimos días su cuadro empeoró y este lunes falleció.
Luque nació en Santa Fe el 3 de mayo de 1949 y desde hace 28 años se radicó en Mendoza. Además de los mencionados, jugó en Rosario Central, Racing y Chacarita. En la provincia tuvo sus últimas experiencias como DT: Independiente Rivadavia en el 2003 y Argentino de Mendoza en el 2013.
Con la muerte de Leopoldo Jacinto Luque ya son seis los campeones del mundo que fallecieron. Tres del Mundial 78 (Rubén Galván, René Houseman y Luque) y tres del Mundial 86 (José Lius Cucciufo, José Luis Brown y Diego Maradona)
Tras el Mundial fue cuando empezó la lenta curva descendente de su carrera. Tuvo dos años más en River y más vueltas olímpicas, pero atrás pedía pista un tal Ramón Díaz y a Luque, con alma de goleador, se le hacía más difícil soportar las malas tardes. Volvió a Unión, pero enseguida se fue a Deportivo Tampico de México. De ahí a Racing y de Avellaneda a Santos de Brasil. No duró mucho en el equipo de Pelé y recaló en Boca Unidos de Corrientes. Las últimas dos paradas fueron Chacarita y Deportivo Maipú de Mendoza. Allí dejó el fútbol. Y allí, en Cuyo, encontró un nuevo hogar.
"Elegí vivir en Mendoza hace 25 años, después de haber dirigido a un par de equipos de la provincia. En Santa Fe solo podía laburar en Unión, porque en Colón soy mala palabra, y en Buenos Aires siempre sufrí mucho. Cuando jugaba en River, me iba para Santa Fe a las 6 de la tarde, después del partido, para llegar a la noche y estar con mis amigos y mi familia. Una locura, en una época donde las rutas eran peores que ahora: pasaba a los camiones por la banquina, no estaba bien en Buenos Aires. Y de Mendoza me gustó todo, ya no me voy más de acá".
No le fue bien como DT. Tampoco en otros emprendimientos. Sufrió un infarto que lo tuvo contra las cuerdas y lo obligó a que le hicieran tres by pass. Dos separaciones le sacaron un poco de aire en la economía, pero nunca le faltó trabajo. En los últimos años ofició como reclutador de River en la zona de Cuyo. Algunas publicidades también le vinieron bien para acomodar los números.
El coronavirus le puso final a la vida de un gran goleador.