La expresidenta de la nación, Cristina Kirchner, disparó duramente contra el juez Bonadio y el fiscal Stornelli, pero también tomó distancia del decreto que prorrogó la concesión de la explotación de la Hidrovia del Río Paraná, por el cual el empresario Gabriel Romero declaró ante la Justicia haber pagado una coima de 600.000 dólares.
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Cuadernos de las coimas: Cristina Kirchner se quiso desentender de Gabriel Romero
En la carta titulada "Sobre pijamas, dormitorios y decretos en la Argentina macrista arrepentida", denuncia "el evidente manejo extorsivo de la figura del arrepentido". No solo disparó con el juez y el fiscal, sino también contra el Gobierno, los medios de comunicación y la cúpula del Poder Judicial por dar su “beneplácito” a una situación “escandalosa”.
El eje de la carta está puesto en señalar que la firma del decreto 113/10, que extendió hasta 2021 la concesión para el Grupo Emepa de la Hidrovía del Río Paraná, fue el resultado de un proceso que incluyó una resolución de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (Uniren), seguida de dictámenes de la Procuración del Tesoro y la Sigen, de aportes de la Cancillería y de la intervención del Congreso.
La expresidenta dijo que, por todo ese proceso, estaba "obligada" a firmar el decreto. "Sería muy interesante que el Sr. Romero indicara a quién y cómo le pagó, porque a mí nunca nadie me pagó nada por firmar ni este ni ningún otro decreto, ni por llevar adelante ninguna de las medidas de mis gobiernos", sostuvo. Pero eso no fue suficiente y para elevar la apuesta dijo, "Al contrario, los problemas judiciales que tengo son por haber afectado intereses económicos concentrados y hegemónicos muy poderosos".
El primer párrafo de la carta está dedicado a relativizar la causa que instruye Bonadio y a ningunear tanto al remisero Oscar Centeno como al extitular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) Claudio Uberti, quien relató la existencia de bolsos con dólares por sumas millonarias en el dormitorio del departamento de Recoleta de los Kirchner.
"He decidido no hacer comentarios sobre remiseros "arrepentidos" que dicen haberme visto en pijama, ni tampoco opinar sobre ex funcionarios de cuarta línea, también "arrepentidos", que nunca formaron parte de mis dos presidencias, pero que describen excursiones casi turísticas en mi dormitorio", comienza la publicación de Cristina Kirchner, que justificó su reacción y la publicación de la carta por la "indignación" que le produjeron las noticias sobre la confesión del empresario Romero.