Una mala dieta puede afectar el cerebro por lo que existen alimentos que pueden dañar esa zona. Consumirlos en exceso impacta de lleno en la función cognitiva y aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes y obesidad.
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Cuáles son los 5 peores alimentos para el cerebro
Los 5 peores alimentos que afectan al cerebro
La fructosa es el principal azúcar que se encuentra de forma natural en la miel y la fruta (y en algunas hortalizas, como la zanahoria), pero otras fuentes no tan saludables son el azúcar común o de mesa, la sacarosa, que contiene una mitad de fructosa y otra mitad de glucosa; y los siropes de glucosa-fructosa, que están hechos de maíz y trigo y se utilizan como edulcorantes en diversos alimentos.
La fructosa tiene un Índice Glucémico (IG) más alto que la glucosa, lo que provoca hiperglucemia. Un estudio publicado en The Journal of Physiology encontró que la fructosa tiene un efecto negativo en nuestro cerebro, ya que afecta al funcionamiento de las células del encéfalo y cómo estas almacenan la energía necesaria para procesar tanto el aprendizaje como los pensamientos.
Los alimentos salados como las papas fritas en bolsa provocan serios riesgos para la salud (por ejemplo, la hipertensión arterial). También es poco recomendable su consumo para la pérdida de peso, porque el exceso de sal es responsable de la retención de líquidos.
Estudios recientes afirman, además, que la sal afecta a nuestra inteligencia y perjudican nuestra capacidad para pensar. Esto es lo que explica una investigación publicada en la revista Neurobiology, porque las dietas que contienen un alto contenido en sodio se asocian a problemas de corazón y provocan que el deterioro cognitivo sea más acelerado.
Puede que los alimentos fritos tengan un gran sabor, pero por el bien de nuestra salud cerebral, su consumo no debe ser parte de nuestra alimentación diaria. Éstos, además de ser productos con gran contenido en grasa, también provocan que el colesterol afecte a las arterias. A largo plazo, los alimentos fritos destruyen nuestras neuronas y deterioran nuestra capacidad para aprender y memorizar.
El consumo de alimentos con alto contenido en grasas saturadas aumentó en las últimas décadas, provocando que aumenten los casos de obesidad y problemas asociados a esta condición. Las dietas ricas en grasas saturadas no son sólo un problema para la salud física, sino que causas trastornos alimentarios, enfermedades metabólicas y cardiovasculares y un riesgo para el desarrollo cognitivo, sobre todo relacionado con la memoria.
El alcohol es conocido como un alimento que no aporta nutrientes pero sí calorías extra a nuestra dieta. Junto al tabaco es, sin lugar a dudas, una de las sustancias más consumidas y a la vez nocivas para nuestro organismo.
El alcohol provoca las alteraciones en la zona prefrontal del cerebro, una región que controla las funciones ejecutivas tales como la planificación y el diseño de estrategias, la memoria de trabajo, la atención selectiva o el control de la conducta, además de otras áreas relacionadas con distintas alteraciones del comportamiento o el funcionamiento motor.
¿Qué pasa con el café?
Tomarse un café por la mañana en la oficina no es nada malo, porque puede ayudarnos a estar un poco más alerta y llevar a cabo las tareas con mayor concentración. Ahora bien, si se abusa de esta sustancia tiene un lado negativo.
La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos afirma que 600 miligramos de cafeína al día pueden provocar dolores de cabeza, elevar la ansiedad y provocar distintos trastornos del sueño. El exceso de cafeína puede causar distintas consecuencias como la confusión, y más a largo plazo problemas cardiovasculares e incluso ictus.
Además, los refrescos tienen un altísimo contenido en azúcar. Por ejemplo, las gaseosas cola tradicionales contienen por cada lata de 330 mililitros, aproximadamente 39 gramos de azúcar, lo cual es equivalente a casi 10 terrones de azúcar. Aunque el consumo esporádico de estas bebidas no produce ningún daño para nuestra salud, el consumo prolongado y excesivo puede ser letal.