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14 de agosto de 2026 - 17:30 Jujuy.

De botellas como conos a una fundación: la historia de El Milagro de Alto Comedero

La Fundación El Milagro sostiene desde hace años una escuela de fútbol gratuita en Alto Comedero. Hoy acompaña a más de 80 niños y busca seguir creciendo junto al barrio.

En el B1 de Alto Comedero, una cancha se convirtió con los años en mucho más que un lugar para jugar al fútbol. Allí funciona la escuelita de la Fundación El Milagro, un espacio gratuito que hoy reúne a más de 80 chicos y que tiene como principal objetivo acompañarlos, contenerlos y ofrecerles un lugar donde encontrarse.

Francisco Hualampa, presidente de la fundación, Yanina Canavire, integrante del espacio, y Gonzalo Mamaní, uno de los chicos que juega en la categoría 2015, visitaron Canal 4 y contaron cómo nació esta historia.

De una sola pelota a más de 80 chicos

Fundación El Milagro.

La escuelita funciona desde aproximadamente 2015 o 2016. La fundación, en cambio, se constituyó en 2022 y recientemente logró su personería jurídica. Hualampa recordó que los comienzos fueron con muy pocos recursos. “Los conitos eran botellitas de agua, teníamos una sola pelota y los arcos eran los grandes”, contó.

Con el paso de los años, el proyecto fue creciendo de la mano de los profesores y de los propios vecinos. Francisco Hualampa, Pedro Zambrano y Renzo Ferreira forman parte del grupo que está al frente, junto a otros colaboradores que trabajan de manera voluntaria.

No cobramos un sueldo, no cobramos inscripciones para los chicos. Todo es gratis para ellos”, explicó Hualampa.

El fútbol como lugar de contención

Fundación El Milagro / contención a chicos de Alto Comedero.

En la Fundación El Milagro aseguran que el objetivo va mucho más allá de competir o ganar un partido. “Hay chicos que están mal y se aferran a la escuelita. Vienen, nos cuentan qué está pasando y uno siempre trata de ayudarlos”, relató Francisco.

Para muchos de ellos, los entrenamientos y los partidos de los sábados son también un espacio para despejarse, hacer amigos y compartir con otros niños. “Cuando llegan ahí todos son amigos. Eso es lo más lindo”, señaló.

Canavire destacó el trabajo de los profesores, que después de sus propias jornadas laborales destinan tiempo a acompañar a los chicos. “Se dedican de manera voluntaria a asistir y contener, que es lo más importante”, expresó.

Gonzalo y el sueño que empieza en el barrio

Entre los más de 80 chicos está Gonzalo Mamaní, categoría 2015, zurdo y mediocampista. Durante la entrevista contó que lo que más le gusta de la fundación son sus profesores porque “nos ayudan a aprender más cosas”.

Fundación El Milagro / contención a chicos de Alto Comedero.

Gonzalo también habló de sus entrenamientos, las nuevas posiciones que aprendió y la final que debía disputar junto a sus compañeros frente al equipo de las 100 Viviendas. Su respuesta cuando le preguntaron de dónde era terminó resumiendo el vínculo que se construyó en todos estos años: “Yo soy del Milagro”.

Una puerta abierta para todos

Los entrenamientos se realizan lunes, miércoles y viernes, de 19 a 20, y la convocatoria permanece abierta para los chicos que quieran sumarse.

Desde la fundación aseguran que el crecimiento de la escuelita también acompañó cambios dentro del barrio. “Lo vemos como una contención social para los niños, más que competitiva. Con el deporte, obviamente”, resumió Hualampa.

Una historia que comenzó con botellas usadas como conos y una sola pelota, y que hoy reúne a decenas de chicos alrededor de una cancha, profesores voluntarios y una comunidad que decidió sostener el proyecto.

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