Al comenzar las competencias continentales de este año en Sudamérica, sorprende la ausencia de River Plate en los ocho grupos de la Copa Libertadores. Después de participar de manera continua en las once últimas ediciones del torneo más importante de la región, el conjunto de Núñez no consiguió meterse en la fase de grupos.
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A qué hora juega River Plate por la Copa Sudamericana
Tras un 2025 adverso que lo dejó fuera de la Libertadores, el equipo de Coudet inicia su camino con una racha de 4 victorias y la necesidad de consolidarse.
Cabe destacar que esto no ocurría desde hacía doce temporadas. El duro revés que sufrió a finales de 2025 obligó al equipo a resignarse a disputar la Copa Sudamericana. Este miércoles comenzará su recorrido en busca del gran título enfrentando a Blooming de Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad libre de altura que favorece el juego.
El desafío de reconstruir el camino internacional
Con la presión de rendir a buen nivel y la misión de avanzar hasta la final en Barranquilla, prevista para el 21 de noviembre, el conjunto buscará marcar el rumbo de su campaña. En 2014, River retornaba a la competencia internacional tras un paréntesis de cinco años, en medio de una reconstrucción progresiva que había comenzado con el regreso a la Primera División bajo la conducción de Matías Almeyda y la consagración en el torneo local con Ramón Díaz.
Para el arranque de aquella Copa Sudamericana, Marcelo Gallardo ya se encontraba al frente del equipo, y ese certamen marcaría el punto de partida de una trayectoria que, con el tiempo, se consagraría como una auténtica leyenda, inmortalizada años después en una estatua de bronce.
El conjunto de Núñez regresaba a la competencia continental y lo hacía con triunfos. Su meta estaba puesta en esa edición de la Sudamericana, que todavía se disputaba durante la segunda mitad del año, y que terminaría consagrándolo campeón tras superar a Atlético Nacional de Medellín en la final (1-1 en Colombia y 2-0 en el Monumental), en una serie que todavía se definía a dos encuentros.
Ahora, River deberá intentar replicar algo similar para reiniciar su recorrido internacional y reafirmar su peso en el continente. Hoy en día, no conquistar la Sudamericana representaría un golpe mayor que simplemente participar en ella.
Y si no, alcanza con observar lo que ocurrió del otro lado. Boca disputó la edición 2024 y sufrió la decepción de quedar eliminado en octavos de final; mientras que el año pasado ni siquiera tuvo esa oportunidad, ya que tras caer ante Alianza Lima se quedó sin torneos internacionales.
Un 2025 adverso que cambió el rumbo
En este contexto, a River le toca afrontar la segunda competencia en relevancia del continente como consecuencia de su propio rendimiento: un 2025 flojo que lo dejó sin acceso a la Libertadores por ninguna vía. No logró quedarse con la Copa 2025, tampoco con los torneos locales —Apertura, Clausura o Copa Argentina—, y ni siquiera pudo ubicarse entre los primeros puestos de la tabla anual.
La seguidilla de resultados negativos durante el año pasado, sumada a un comienzo irregular en este 2026, terminó por marcar el cierre del segundo ciclo de Gallardo.
Desde hace un mes, el equipo está bajo la conducción de Coudet y, con el arranque de la Copa Sudamericana —torneo que River no disputaba desde 2015, cuando participó por haber ganado la edición 2014—, deberá afrontar un calendario exigente con tres frentes: el certamen continental, el Apertura y la Copa Argentina.
River y un grupo accesible en la Copa Sudamericana, pero sin margen
Si bien el grupo que le tocó en el sorteo aparece, en principio, como favorable, el equipo no puede relajarse: solo el líder avanza directamente a los octavos de final, mientras que el escolta deberá disputar un repechaje frente a un tercero proveniente de la fase de grupos de la Libertadores. El debut será en Santa Cruz de la Sierra, una plaza boliviana sin inconvenientes de altura, donde enfrentará a Blooming.
Coudet analiza si mantener la base del equipo que viene de golear a Belgrano en el Monumental, con apenas ajustes —como la posible baja de Ian Subiabre, que arrastra una molestia en el gemelo derecho—, o introducir varias modificaciones para administrar esfuerzos, considerando que el domingo visitará a Racing en un partido clave, que además marcará su primer clásico al frente de River.
De todas formas, más allá de la formación que elija, el entrenador tiene en claro que no puede relegar la Sudamericana, un torneo que, después de más de diez años, aparece nuevamente como una oportunidad para relanzar al club en el plano internacional.