Para el deporte olímpico hoy no es una fecha más; hoy se cumplen 45 años de la perfección en una competencia de este tipo cuando en los Juegos Olímpicos de Montreal una pequeña de 14 años llamada Nadia Comaneci conseguía el 10 absoluto.
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Nadia Comaneci, a 49 años de la perfección en el deporte
Se cumplen 45 años del inolvidable hito que marcó la rumana Nadia Comaneci al conseguir por primera vez en la historia un 10 en los Juegos Olímpicos.
Todos miraban absortos el desempeño de aquella niña rumana, cuando ni siquiera los tableros estaban preparados para tanta excelencia en el desempeño de sus diferentes pasadas y series individuales.
Momentos olímpicos en la historia hay cientos, pero lo que se vivió en Montreal, Canadá aquel 18 de julio de 1976 marcó un antes y después en el desempeño deportivo llegando a la perfección absoluta.
Fue cuando una gimnasta rumana de apenas 14 años, ocho meses y seis días; rostro aniñado, de 1,50 metro y 39 kilos logró un 10 perfecto. Su nombre: Nadia Comaneci. Hoy, a cinco días de la cita de Tokio 2020, se cumplen 45 años de la leyenda.
Los XXI Juegos Olímpicos, que se disputaron en la ciudad canadiense de Montreal del 17 de julio al 1 de agosto de 1976, tuvieron en la pequeña gimnasta rumana a su gran heroína, con tres medallas de oro y la primera calificación olímpica perfecta, al lograr la máxima nota de 10 en las paralelas asimétricas.
Tras una ejecución brillante, de técnica exquisita, dificultad máxima y perfecta ejecución, en su salida voló hacia la Historia y cambió la gimnasia para siempre.
“Cuando hice el obligatorio en paralelas pensé que había hecho un muy buen ejercicio pero no perfecto. Ni siquiera miré el marcador. Entonces oí un gran estruendo en el estadio, giré hacia el marcador y lo primero que vi fue el 73, que era mi número y, luego, el 1,00 debajo. Miré a mis compañeras de equipo y me hicieron un gesto con los hombros de no entender. Fue todo muy rápido. El hecho de que el marcador no pudiera mostrar el 10 hizo que la situación fuera más dramática”, recordaría la protagonista de tan maravillosa actuación.
Un problema en el marcador
¿Qué había pasado? Los técnicos de Omega, la empresa responsable de los marcadores oficiales de los Juegos Olímpicos, ya habían visto cómo esta jovencita de flequillo y trenzas lograba el perfect 10 (como lo llaman los estadounidenses) en la Copa América de Gimnasia celebrada en marzo de ese mismo año en el Madison Square Garden de Nueva York.
Cuando se lo advirtieron a los miembros de los Juegos, estos les aseguraron que no había de qué preocuparse, ya que obtener el 10 perfecto en los Juegos Olímpicos era “prácticamente imposible”.
Pero se equivocaron: como el marcador electrónico no estaba preparado para esta calificación (solo tenía tres dígitos, por lo que la puntuación más alta era de 9.95), por eso registró 1.00. En los hechos, significaba un 10, el primero que una gimnasta recibía en toda la historia de los Juegos.
Fue con esta maravilla cuando la rumana ganó tres medallas de oro, en el concurso individual, en las paralelas asimétricas y en la barra de equilibrios, su aparato preferido y en el que obtuvo sus mejores actuaciones. Fue medalla de plata en el concurso general por equipos y bronce en los ejercicios de suelo. En total obtuvo siete máximas calificaciones de 10.
En esos Juegos participaron 6084 deportistas, de ellos 1251 mujeres, de 92 países en 22 deportes.