"No te des por vencido, ni aún vencido". El comienzo del famoso poema de Almafuerte sirve para ilustrar la historia de Guillermo Brown de Puerto Madryn, que hasta hace un mes estaba muy cerca de descender al Torneo Federal A y hoy, luego de un partido épico que tuvo tiempo suplementario, le ganó por penales a Gimnasia de Mendoza y mantuvo la permanencia en la B Nacional.
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Un partido de película
Fueron 1304 los kilómetros que recorrieron los de Madryn hasta la cancha de Argentinos Juniors, terreno neutral, para jugar el desempate con los mendocinos. A esta instancia habían llegado luego de empatar con Los Andes en un encuentro que duró dos días. Esos 81 minutos que jugaron en Lomas lo condenaban al descenso, porque terminaron perdiendo 2 a 1 hasta que se suspendió por incidentes. Pero dos días más tarde, en los 9 minutos restantes, lograron la igualdad agónica y forzaron el desempate de hoy.
Si aquellos nueve minutos fueron dignos de una película de suspenso, lo que pasó en La Paternal puede ser considerado la segunda parte del film, el cierre de la saga.
Es que luego de 90 minutos en el que terminaron 0 a 0, se jugó un alargue que tuvo dos goles y tres expulsados. En esos 30 minutos de locos fueron expulsados Sergio Sánchez y Claudio Mosca, de Brown, y Maximiliano Montiveros, de Gimnasia.
Y cuando estaban diez contra nueve, sobre el final del primer suplementario, un tiro libre de Carranza en forma de centro no alcanzó a ser cabeceado por ningún compañero y se le coló junto al palo derecho al arquero del elenco de Puerto Madryn.
Parecía que el partido estaba sentenciado, pero dos minutos más tarde Marcos Rivadero, tras una serie de rebotes, marcó la igualdad con la que se bajó el telón del juego y forzó los penales. Y fue allí donde apareció el héroe del drama, el arquero Burrai, que se lució al atajar dos penales y le dio a su equipo una victoria con sabor a hazaña.