Este miércoles 22 de abril, mientras se vencen pagos de la deuda externa argentina por US$500 millones que el ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó que no pagará, el Gobierno presentó ante la SEC, el organismo regulador del mercado bursátil, una propuesta de canje de deuda con los detalles técnicos de la oferta y una fecha límite para aceptarla el próximo 8 de mayo (que, dice el documento, el país podrá cancelar o prorrogar). Este vencimiento abre un período de gracia de 30 días para que el país realice el pago; si no lo hace, entrará efectivamente en default.
- Todo Jujuy >
- País >
Deuda: qué pasará si no hay acuerdo y qué implica el default
“Dado que el ministro no va a pagar y que el Gobierno ya dijo que no están en condiciones de pagar nada, tenemos estos 30 días para llegar a un acuerdo con los acreedores que, si no se consigue, probablemente lleve al default”. Así lo plantea Leandro Marcarian, economista jefe de la consultora Fineco Advisors, en diálogo con Canal 4, para explicar luego de qué se trata este default que asoma tan temido para la economía e invade los medios.
“Entrar en default es simplemente incumplir con algún pago de la deuda externa. Más o menos cada seis meses el país tiene que pagar o parte del capital o parte de intereses de deuda y con incumplir aunque sea uno de esos pagos uno ya entra en default”, señala y agrega que las consecuencias de esa cesación de pagos son varias pero que la principal es que el país queda fuera de los mercados de capitales para tomar deuda nuevamente en el futuro.
¿Y por qué es importante para el país tomar deuda? Porque con deuda se financia parte del gasto público, dice Marcarian. “Para financiar el gasto tenés tres grandes herramientas: impuestos, emisión monetaria o deuda. Entrar en default implica que perdés una de esas estrategias/herramientas para financiar tu gasto y que, por ende, te quedan dos y media: podés hacerlo todo con emisión, lo cual sería inflacionario; podés hacerlo con nuevos impuestos, lo cual sería recesivo; o estarías obligado a cerrar tu déficit fiscal achicando el gasto”, explica y vuelve a resaltar: “Si el Gobierno llega a entrar en default, necesariamente va a tener que recurrir a alguna de esas estrategias: o más emisión o más impuestos o reducir el gasto”.
La explicación se puede traducir en modo simple: entrar en default significa no poder emitir deuda hacia afuera “porque si dejaste de pagar lo que debías, ¡quién va a querer tomar deuda a alguien que no está pagando?”, dice el economista.
Deuda y crisis del coronavirus: ¿tienen algo que ver?
La Argentina tiene una deuda total de US$323.000 millones; lo que se está refinanciando hoy, indica el economista, es solamente la porción que se debe a acreedores privados y la porción de deuda que está bajo legislación extranjera, que suma alrededor de US$68.000 millones. Alrededor de un 70% de esa deuda viene de la gestión de Mauricio Macri y la parte restante, del canje de los bonos de 2005 durante la gestión de Néstor Kirchner.
La pandemia de coronavirus, detalla Marcarian, no cambia esas obligaciones que el país había tomado mucho antes de que se desatara la brote mundial de covid-19: “Vos tenías estos compromisos independientemente de cualquier estados de la naturaleza, por decirlo de alguna forma. El hecho de que estemos en el medio de una pandemia no te da derecho a no pagar”.
En este sentido, comenta que el vencimiento que enfrenta hoy el Gobierno - US$500 millones - “es muy poca plata” con relación a un país y al total de la deuda. “Yo no estoy del todo seguro que el Gobierno esté dispuesto a entrar en default por tan poco. Es cierto que la crisis complica la situación pero lo está haciendo en el planeta, no solamente en la Argentina, que es el único que está renegociando deuda”.
En ese marco, no considera que “la pandemia pueda ser una excusa para no pagar pero sí puede ser una herramienta de negociación para conseguir mejores condiciones. De hecho, eso es lo que está usando el Gobierno también: haciendo hincapié en la crisis económica que estamos teniendo a raíz de la pandemia, utiliza el argumento: ‘No puedo pagar nada y por ende te hago esta presentación relativamente agresiva con la esperanza de que los bonistas la acepten’”.
Te puede interesar: Deuda: los grandes fondos rechazan la oferta de la Argentina
¿Volverán los bonos?
En el medio de las noticias de vencimiento y renegociación de deuda y de déficit fiscal, los fantasmas de los bonos, las cuasi monedas provinciales, asoman en el imaginario popular. Ni el Gobierno Nacional ni el Provincial han hablado de echar mano a estos recursos y Marcarian anticipa que, si ocurriera, sería un “descalabro monetario”.
“Hoy lo que está pasando es que como está todo el país sin trabajar hay mucha gente que no está pagando impuestos y por ende cae mucho la recaudación - indica -. La crisis necesariamente requiere que expandas los gastos para tratar de darle una ayuda a las empresas que se están fundiendo y a la gente que está sin trabajo. Agrandando el déficit fiscal, las cuasi monedas vendrían a tratar de cerrar parte de ese vacío para no financiar todo eso con emisión monetaria pero no me parece que sea una buena decisión”.
La explicación por detrás, dice, es que, “si hoy Argentina tiene más o menos 50% de inflación con un solo Banco Central. Tener cuasi monedas sería equivalente a darle un banco central a cada provincia. Sería una locura porque cada provincia va a tener los precios nominados en la moneda local más en la cuasi moneda provincial que obviamente no la toman al 100%”. Y cierra con una opinión convincente: “Si vas a financiar el déficit es mejor malo conocido que bueno por conocer: yo me quedaría emitiendo pesos por más riesgoso que sea en términos de inflación. Prefiero tener una inflación alta que 24 inflaciones altas”.
El canje que busca el Gobierno
La oferta que presentó hoy el Gobierno Nacional ante la SEC intenta reemplazar la deuda en moneda extranjera emitida bajo ley Nueva York por US$ 68 millones. Ofrece cinco nuevos títulos con vencimientos entre 2030 y 2047, una quita de 62% en los intereses y de 5,4% en el capital más tres años de gracia, por lo que se empezarían a pagar intereses recién a fines de 2022 y el capital en noviembre de 2026.
Después de la primera presentación a los tenedores de bonos el viernes, estos le anticiparon a Guzmán que no aceptarán la oferta y que esperan una mejora. El ministro insiste en que no va a ceder.
Más sobre este tema: Deuda: el Gobierno oficializó la propuesta donde ofrece bonos con vencimientos entre 2030 y 2047