ver más
25 de noviembre de 2020 - 19:16 falleció a los 60 años

Diego Maradona: eterno e incuestionable

Único, eterno. No importa lo que el Diego haya hecho con su vida, importa lo que hizo con la nuestra.

Hoy pasó algo que pensábamos que nunca iba a suceder. Murió Diego Armando Maradona, el mejor jugador de la historia del fútbol mundial. El único deportista en el mundo capaz de romper todo tipo de fronteras por su talento, autenticidad y una vida llena de episodios únicos y excesos que no hicieron más que engrandecer su eterna imagen.

Resumir su vida se hace casi imposible en un breve espacio, porque desde su nacimiento hasta este triste 25 de noviembre de 2020 cada paso que dio parecía estar marcado por una estrella que lo acompañó en cada momento, una estrella que algunos lo denominan brillo propio. Los amantes del fútbol lo inmortalizaron y directamente lo definieron como un Dios.

En Argentinos Juniors fue ese petiso retacón de rulos con camiseta roja que con quiebres de cintura, pases indescifrables y un entendimiento del juego magistral paralizó corazones y llamó la atención del mundo del fútbol. Un pequeño detalle, debutó con 15 años y marcaba la diferencia como si estuviese en plena madurez física y técnica. El premio fue pasar a Boca. Sin duda tenía un físico privilegiado.

En Boca Juniors lo fue todo. La Bombonera fue el templo que D10S eligió para poner punto final a su carrera como futbolista. Para los jujeños su visita al estadio 23 de Agosto en la década del '90 fue quizás el mejor recuerdo en su “último tirón” con la 10 del Xeneixe. Para los que asistimos al estadio aquel día, hacer la fila bajo un intenso calor, soportar 3 horas el caliente hormigón de la tribuna preferencial y ver el partido en punta de pies bajos los gritos con el clásico “sentarse”, no eran un esfuerzo, eran un privilegio porque estaba Pelusa en la cancha.

En Boca consiguió un campeonato en el año 1982 y automáticamente llegó al Barcelona Fútbol Club. El Barcelona pagó 1.200 millones de pesetas (unos 7.2 millones de euros) por su pase, lo que supuso un traspaso récord para la época. De ese dinero dos tercios fueron a parar a Argentinos Juniors y el otro tercio a Boca, aproximadamente. ¿Se imaginan cuánto costaría el pase de Diego hoy?

En diciembre de 1982 se le detectó una hepatitis que le hizo estar tres meses fuera de los terrenos de juego, reapareciendo en marzo para rematar una Liga en la que quedaron cuartos. La siguiente temporada comenzó con una grave lesión que lo apartó otros tres meses de los terrenos de juego para firmar una campaña donde finalizaron terceros.

Desde el año 1984 hasta 1991 estuvo en Nápoles. Algunos que vivieron aquellos momentos de pasión cuentan y se animan a decir que en aquella ciudad italiana, la pasión por Diego es más fuerte que la de los argentinos. Allí Diego lo es todo, de hecho, hoy se confirmó que el estadio de la ciudad llevará su nombre.

Con el 10 como capitán, Napoli, que no era un equipo de los más importantes de Italia y mucho menos de Europa, coronó dos Scudettos, una Copa Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA. Hizo de un equipo pequeño, un verdadero gigante, toda una ciudad quedó eternamente agradecida por las alegrías que aquel argentino de gambeta indescifrable y goles imposibles les hizo sentir. Al igual que en Argentina, pero en menor escala, los llevó a lo más alto de Europa haciéndoles creer que todo era posible, claro, siempre a su estilo.

diego maradona

Diego Maradona.

Diego se hizo inmortal en el año 1986, y a esto creo que ningún argentino lo discute porque hizo emocionar hasta las lágrimas y le dio a Argentina casi como una bendición divina, la posibilidad de oxigenar corazones que estaban hartos de tanta tristeza y dolor. Argentina no pasaba un buen momento social y apareció él para generar ese grito de desahogo que nunca nadie borrará.

No hace falta repasar cada partido del mundial de México, pero hay 3 momentos inolvidables. El primero fue la “mano de Dios” que se produjo a los 51 minutos, cuando el defensor inglés Steve Hodge rechazó erróneamente el balón hacia su propio arco y, en una pelota disputada entre Maradona y el arquero inglés Peter Shilton, el jugador argentino levanta su puño izquierdo impactando el balón y convirtiendo el gol. La denominación del gol se debe a las declaraciones realizadas después del partido, cuando al preguntarle si lo había convertido con la mano respondió «yo no la toqué, fue la mano de Dios».

El segundo tanto, elegido en el 2002 como el mejor gol de los Mundiales («Gol del Siglo»), Maradona partió desde su propio campo y eludió a seis jugadores ingleses (Glenn Hoddle, Peter Reid, Kenny Sansom, Terry Butcher, Terry Fenwick y al arquero Shilton) antes de rematar y convertir en el arco de los ingleses. Si a esto se le suma el relato de Víctor Hugo Morales y el contexto político y social del país es imposible no considerarlo como una verdadera maravilla del deporte que lo convirtieron en un gol histórico.

Después de semejante hito faltaba el último paso y Diego no falló. Argentina superó a Alemania Federal por 3 a 2 y se quedó con el segundo título mundial a lo largo de su historia. Un título irrepetible por todo lo que pasaba en nuestro territorio, mientras este changuito que nació en Villa Fiorito en el año 1960, hacía “desastres” dejando rivales desparramados y alzaba una copa que en la previa parecía una misión imposible.

El Mundial de Italia 90

Llegaron dos golpes duros que pusieron a prueba el carácter de este gigante de la historia. En el año 1990 Maradona tendría una nueva chance mundialista con todos los detalles de una película que terminaría con final feliz pero no fue así. Ni aquel pase memorable a Caniggia con eliminación incluida a Brasil borrará la tristeza y ese rostro con lágrimas después de caer en una final injusta y dolorosa.

Argentina cayó derrotada por 1:0 contra Alemania Federal en la final de la copa. A pesar de no lucirse como en el Mundial anterior, Diego fue premiado con el Balón de Bronce. No llegó a tener la Copa del Mundo entre sus manos pero si se mereció el Campeonato Mundial de todas formas por su valentía, coraje y liderazgo, que fueron más allá de sus inigualables virtudes deportivas, ya que jugó la mayoría de los partidos infiltrado. Por tantas infiltraciones para seguir jugando se lo vio en los últimos tiempos caminar con dificultad. El mundo, una vez más, quedaba rendido a los pies de sus proezas.

Estados Unidos 1994

"No me drogué, me cortaron las piernas", dijo Diego Maradona el 30 de junio de 1994. Cinco días antes Argentina había vencido a Nigeria por 2 a 1 en el segundo partido del Mundial de Estados Unidos 94.

Otro tremendo recuerdo que los futboleros siempre miran con emoción es aquel festejo de gol gritando frente a la cámara en ese partido perfecto ante Grecia que daba la sensación de que no había rival para semejante equipo. Argentina tenía a Batistuta, Caniggia, Redondo y a él.

En el medio del torneo, se detectó que su análisis de orina había dado doping positivo por efedrina. La AFA retiró al "10" de la competencia por pedido de la FIFA y puso fin a su carrera con la Selección. Aquella enfermera retirándolo de la cancha nos rompió el corazón a todos, porque sabíamos que algo había pasado. Maradona nunca más jugaría otro mundial. Era el fin de una era.

Diego Maradona disputó 676 partidos y anotó 345 goles en sus 21 años de carrera, entre la selección y los clubes. Los datos estadísticos pueden ser muy importantes, sobre todo para aquellos que siempre caen en la vaga acción de la comparación, pero sus logros y hazañas deportivas serán mucho más fuertes para un deporte que ya lo coronó como el mejor de todos los tiempos.

No importa lo que hiciste con tu vida, importa lo que hiciste con la nuestra. Hasta siempre Diego Armando Maradona.

Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.
Temas
Seguí leyendo

Lo destacado

EN VIVO