Con la imagen en el Santuario de Río Blanco, gauchos y paisanas declararon al Padre José Miguel Brochero como patrono de los gauchos jujeños. El emotivo acto se realizó en el marco de la peregrinación a caballo que se realizó en la mañana de hoy.
- Todo Jujuy >
- Jujuy >
El Padre Brochero es el patrono de los gauchos jujeños
“Hoy todos nos disponemos a declarar al Padre Brochero como patrono de todo el gauchaje jujeño”, anunciaba el párroco del Santuario de Río Blanco, Héctor Barrera, quien sostuvo además que “como hermanos de Brochero toda la familia gaucha debemos imitar sus virtudes”.
Te puede interesar: La familia gaucha peregrinó al Santuario de Río Blanco
“Llegado Brochero a la santidad, tanto los gauchos como las paisanas jujeñas decidieron declararlo como su patrono”, agregó.
El flamante patrono de los gauchos jujeños
José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, en la provincia de Córdoba. Al sacerdote se le reconocen además dos milagros.
En 1856 Brochero ingresó al Seminario Mayor de Córdoba "Nuestra Señora de Loreto", con 16 años, y en noviembre de 1866 fue ordenado presbítero.
A partir de ese momento el sacerdote comenzó con su camino evangelizador, ya que Brochero percibía el triste compromiso de los feligreses con la palabra de Dios y el estado moral y la indigencia material de la gente hicieron que el "Cura Gaucho" apueste a la tarea de acercar a su gente al camino de la fe.
A partir de ese instante, ya no era una cuestión de misa y llevar el Evangelio para el sacerdote, sino a educar y promocionar la "Palabra" a sus habitantes.
El sacerdote comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer Ejercicios Espirituales y recorría 200 kilómetros, aproximadamente, cruzaba las sierras en una travesía que le llevaba tres días a lomo de mula y, a veces, con casi quinientas personas en sus recorridas.
Con sus feligreses, Brochero construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos.
Solicitó ante autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza, "abandonados de todos pero no por Dios", como solía repetir.
Debido a su enfermedad, el sacerdote renunció al Curato, vivió unos años con sus hermanas en su pueblo natal.
Pero ante el incansable pedido de sus fieles regresó a su casa de Villa del Tránsito, donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914.