En Santiago del Estero todas las miradas están puestas sobre Luis Ávila. Se lo conoce como el ‘Caso 41’ de COVID-19, y el responsable de un nuevo brote de coronavirus que derivó en que se suspenda la vuelta a clases y se impongan restricciones a la circulación. Ayer, la justicia indagó a Ávila para saber por dónde estuvo, con quiénes se juntó y si viajó a otro provincia de manera “ilegal”.
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En Santiago del Estero indagaron al sospechoso de generar un contagio masivo
Ávila, quien está internado pero fuera de peligro en calidad de detenido, "dio su versión de los hechos desde el 18 de julio hasta el 3 de agosto y dijo que estuvo en tres asados pero según los registros esas personas con las que estuvo dieron negativo de Covid-19”, dijo el fiscal Sebastián Robles.
Precisó que el hombre "una vez que ya tiene los síntomas, acudió a los médicos quienes le diagnosticaron angina. Posteriormente mantuvo reuniones con sus familiares por lo que sus contactos estrechos dan positivos de Covid-19".
“Él no sabe dónde se contagió”, por lo que “es una investigación compleja por el mapeo epidemiológico que se tiene que hacer, por eso en los próximos días vamos a continuar con las declaraciones testimoniales, especialmente con familiares, allegados y los médicos que lo atendieron”, explicó el fiscal a Télam.
Según la investigación, la justicia debió secuestrar el celular de Ávila por su poca colaboración y la “frágil memoria” a la hora de recapitular por dónde había estado y con quién se había juntado. No solo compartió bebida y guitarreadas, sino que también lo hizo cuando los síntomas de coronavirus ya se habían empezado a manifestar.
Hace unos días, el propio gobernador provincial Gerardo Zamora se refirió al caso: “Es todo lo que no tiene que ocurrir. Anduvo de asado en asado, de juntada en juntada, parece que se dedicaba a eso".