¿Cómo fue que te fuiste a Buenos Aires?
¡Baila para mí!
Estando en el Ballet Lumen Dei Valeria Lynch firmó un convenio con Luis Medina Zar, el director del ballet, y becó a 10 chicos para que fueran a Buenos Aires a tomar clases 2 semanas; uno de los elegidos fui yo. Ahí conocí la gran ciudad y me pareció increíble, me enamoré. Cuando volví no sabía que quería hacer pero sabía que iba a vivir en Buenos Aires porque me encantó. Asi que me anoté en la UBA para estudiar contador público. Al mismo tiempo, empecé a tomar clases de baile y me empecé a cebar con eso: cuando estudiaba no bailaba y cuando bailaba no estudiaba, y dije ¡bueno!, tengo que focalizar la energía en algo: y decidí dedicarme a bailar. Mis padres por suerte me bancaron siempre.
¿Dónde bailaste?
Empecé como bailarín en el programa de Susana Giménez, y después trabajé en Mar del Plata en la revista “El gran Burlesque”; eso fue genial porque no tenía mucha experiencia y estuve en un show en el que estaba Juan Carlos Calabró, Iliana Calabró, María Martha Serra Lima, Fátima Flórez, Hernán Piquín…éramos solamente dos bailarines: Maxi Diorio y yo, que a mí no me conocía nadie. Pero por suerte me llamaron y estuvo buenísimo. En esa obra, Pachano fue a ver una de las funciones con el coreógrafo y le gustó; me vieron y me llamaron para formar parte de “Smile”.Después me convocaron del Bailando (fue el año que estuve con Erica Mitdank) , al año siguiente me volvieron a llamar y acompañe a Marcela Villagra . También audicioné para “Stravaganza” (el espectáculo de Flavio Mendoza) y ahora estoy en el Bailando nuevamente.
A pesar del éxito que logró, este fanático de Beyonce y de la tortilla de papa que hace su mamá confiesa que nunca se deja estar: “Suelo tomar clases a la mañana, porque el bailarín tiene que entrenar siempre. Constantemente trato de perfeccionarme: ya sea en clásico, contemporáneo, jazz; algo tengo que estar incorporando porque todo el tiempo hay cosas nuevas y en Buenos Aires hay mucha gente que baila muy increíble entonces en cuanto te dormiste, chau”, afirma. Cristian creció desde abajo, los desafíos no lo asustan: “Con lo que más aprendí fue con el Bailando, porque me enseñó a manejarme en televisión y a sus tiempos. Ahí llegué por un casting. La primera vez que estuve fue con Natacha Jaitt pero no me acuerdo bien porque bailamos una sola vez y nos fuimos primero. Después seguí estudiando”, cuenta.
¿Cómo es Vicky?
Vicky es muy divertida, está RE loca. Tiene una locura linda, siento que tengo una hermana de 12 años: hay veces que se encapricha. Igual ella es piola, la mejor. Y tenemos una relación muy linda: salimos de ensayo y vamos a comer o merendamos antes, hacemos cosas juntos extra laboral y está buenísimo tener eso con tu compañera. Igual yo con todas las chicas con las que bailé me llevé muy bien. Lo que pasa es que estás todo el tiempo, la veo todos los días de lunes a lunes; y estamos los dos con la coach. Por suerte tengo una relación súper linda.
¿Y su perfil mediático en el programa como te cae?
A mí me divierte. En cuanto voy al piso me transformo en un espectador. Cuando tengo que bailar bailo y hago lo que se hacer. Pero cuando estoy ahí y ella está hablando me re divierte, me río al lado. Soy un espectador, la única diferencia es que estoy parado al lado de ella.
¿Es fácil mantener el equilibrio entre ser bailarín, la ficción y el show montado donde entran en juego más cosas además del talento y la técnica?
La verdad es que tengo re en claro que estoy para acompañar a la partener que me toque en ese momento. Mi función es sostenerla y apoyar. Vicky el primer día estaba que no daba más de los nervios y yo estaba atrás tranquilizándola. No considero que tenga una cuestión mediática. Soy bailarín y voy a bailar y acompañar a la pareja que me toque. No me enrosco mucho.
Hace ocho años que Cristian se mudó a la Capital. 8 años que le alcanzaron para perfeccionarse y hacerse un espacio entre los artistas que luchan por pisar un escenario consagrado: “Buenos Aires me parece muy lindo, tiene todo, como artista me recontra sirve. Me fui con 17 años cuando terminé el secundario, mis papás no conocían a nadie, la verdad fue una locura. Pero siempre me supe manejar, fui aprendiendo. Jujuy me encanta también pero para ir a descansar y a visitar a mi familia y a mis seres queridos, cada vez que voy me voy al norte; trato de disfrutar Jujuy”, cuenta.
¿Cuáles son los mayores obstáculos que tuviste que superar?
Los pocos conocimientos que tenía. Cuando llegue sentí que tenía que tomar muchas más clases, estudiar mucho más, esforzarme mucho más porque la gente en la Capital tiene todo a su alcance desde que son chicos. Yo empecé a incorporar información a los 17, 18 años. Y tenía compañeros que tenían 12 o 15 que ya tenían todo eso incorporado. Ahí me sentía re en desventaja, me tuve que poner atrás y esforzarme mucho más.
Cristian Falcón es uno más entre tantos otros talentos como Gisela Bernal o Estefanía Canedi, que lograron salir a mostrar fuera de la provincia su capacidad y vocación por la danza. Como dijo Martha Graham: “Los bailarines no son geniales por su técnica. Son geniales por su pasión”.
¡Salud por nuestros artistas!
En este sencillo video Cristian comparte un saludo a nuestra gente.
Por: Ángeles Cardozo Traillou para TodoJujuy.com
@angelescardozot