La difusión de una entrevista inédita al Indio Solari, realizada por Tute, generó un gran impacto en el ámbito cultural argentino. La publicación se produjo pocos días después del fallecimiento del icónico músico, cuando finalmente se dio a conocer el material que había permanecido guardado durante casi cinco años.
El Indio Solari, en una entrevista inédita: su vínculo con Viru y sus reflexiones sobre la muerte
Un humorista dio a conocer una charla grabada en 2021 con el músico, donde repasa aspectos íntimos de su vida, su obra, el dolor, el pasado y sus miedos.
El contenido no se limita a recuperar la voz del emblemático cantante en un registro particularmente íntimo, sino que además deja entrever sus reflexiones acerca de la muerte, el significado de la vida y distintos aspectos tanto de su esfera personal como de su trayectoria artística.
Un intercambio surgido en plena pandemia y recuperado años después
Por su parte, Tute —dibujante humorístico y escritor, e hijo del reconocido humorista Caloi— se había comunicado con el Indio Solari en agosto de 2021 con el objetivo de incorporarlo a la segunda temporada de “Preguntas Dibujadas”, un formato de entrevistas pensado para sus plataformas digitales.
En aquel momento, todavía persistían las restricciones y el clima global atravesado por la pandemia y el aislamiento social. En ese contexto inesperado, el Indio aceptó la propuesta y, desde entonces, ambos comenzaron a sostener un intercambio frecuente, atravesado por el humor y una actitud muy generosa.
La conversación nunca llegó a emitirse en aquel período, dado que el ciclo dejó de grabarse. Con el paso del tiempo, Tute resguardó el material hasta que, impulsado por la recomendación de un allegado y tras la muerte de Solari, tomó la decisión de editarlo y finalmente hacerlo público.
“Que las respuestas del Indio, del Entusiasta Sereno (como firmó uno de aquellos mensajes), queden sin publicar sería injusto. Acá están. No tienen desperdicio, disfrútenlas”, señaló el propio Tute al comunicar la publicación del material.
El registro se abre con una solicitud del músico, que deja ver su cercanía y su estilo descontracturado: “Por favor, Tute, mandame una dirección válida para la gente que mande el correo, porque puse Tute, Tute Humor y qué sé yo, y no me aparece ningún arroba, ningún correo. Así que bueno, fijate. Ya están as las respuestas. Hice lo que buenamente pude”, se escucha en la voz de Patricio Rey.
La muerte como eje de una reflexión profunda y sin temor al final
Uno de los fragmentos que más repercusión generó de la entrevista es la mirada de Indio Solari sobre la muerte. En sus palabras, establece una diferencia nítida entre el hecho de morir y el padecimiento vinculado al envejecimiento y a las enfermedades: “Lo que no me gusta no es la muerte, no me gusta el dolor o todo el sufrimiento de la decrepitud”, expresaba con absoluta sinceridad.
Ante la consulta acerca de si tendría alguna pregunta para la muerte, Solari contestó de manera directa: “No tengo nada que preguntarle. Si va a doler, no sé. No, no tengo nada que preguntarle. Entiendo muy bien que el restaurante de la naturaleza funciona de esa manera y que todos se han muerto los que se han muerto y todos están vivos los que están vivos y se van a morir. Y es así”.
Para quienes intentan comprender de forma precisa la postura de Indio Solari frente a la muerte, su reflexión resulta categórica: no le temía al hecho de morir, sino al sufrimiento, y se definía como agnóstico, sin adhesión a la idea de una vida después de la muerte. “No tengo fe en eso. Y la fe... no se puede hacer nada cuando carecés de eso. Y nunca tuve una revelación ni una epifanía, nada que me indique que hay un más allá, algo. No, voy en un estado de inocencia, realmente”.
Miradas sobre la cultura, la rebeldía y los vínculos personales
También compartió una historia de corte antropológico sobre una comunidad remota de la India, que concebía la vida después de la muerte como una continuidad de la existencia terrenal, aunque sin enfermedades. A partir de eso, reflexionó sobre lo complejo que resulta para la mirada occidental imaginar una existencia sin dolor físico.
Durante el transcurso de la charla, también se detuvo en otros temas centrales. En relación con la rebeldía adolescente, afirmó: “Los adolescentes están obligados a ser rebeldes. Digo, si no sos rebelde en la adolescencia, no lo serás nunca más... Yo fui muy rebelde, muy rebelde. Por tonteras, ¿no? Es como que el asunto era que no nos gustaba el mundo que nos dejaban”.
Evocó con especial énfasis el período anterior al denominado “verano del amor”, destacando la irrupción del movimiento hippie, las transformaciones culturales, y el surgimiento de una creciente sensibilidad social y ecológica. Según su mirada, aquellos años fueron “muy ricos, históricamente extremadamente ricos”.
La dimensión afectiva también tuvo su espacio dentro del diálogo. Solari hizo referencia a su relación con su pareja, Viru. “Tengo una compañera ya hace muchos años, muchos años. Ella es diez años menor que yo. Y bueno, tenemos hoy en día una relación de mucho cariño, mucha amabilidad, mucho cortejo. Esa es mi historia de amor, la que yo he permitido que penetre en mi vida hasta unos rincones oscuros que por motivos diversos no he querido yo dejar penetrar a mucha gente en mi intimidad. Pero bueno, ahí encontré una persona de una belleza espiritual muy importante”.
Arte, cine, psicodelia y la búsqueda de nuevas percepciones
En relación con el arte, sostuvo que ninguna expresión le provocó tanto impacto como el cine. “Cuando empecé a ir a ver películas, me encontré con los directores europeos, los centroeuropeos o de Europa del Este, alemanes, franceses, Godard, Herzog, Bergman, Kurosawa, Fassbinder. Esa gente deja otra cosa. Aparte, es un resumen de distintas disciplinas. O sea que a mí el cine es lo que me ha deslumbrado”, expresó.
En cuanto a la psicodelia, contó que se trató de una vivencia profundamente transformadora, que le permitió superar el temor a la nada y observar la realidad desde una óptica distinta. “La experiencia más importante que he hecho en mi vida, que me ha transformado definitivamente en otro ser, que momentáneamente no le tiene miedo a la nada... La psicodelia implica tener un estado alterado de conciencia... te permite ver la estructura donde nos movemos desde otro lugar”, señaló.
Ante la pregunta sobre su vínculo con la idea de Dios, fue contundente: “Yo soy agnóstico. El agnóstico confiesa que ignora, que es una gloria que lo excede, que no sé, ignoro si hay Dios o no hay Dios. No tengo fe en eso”.
En relación con los arrepentimientos, expresó que no suele detenerse en ese tipo de reflexiones: “No me pongo a arrepentirme. No sé si está bien o está mal, pero nadie me inquiere de esa manera tampoco. Y yo no tengo tiempo realmente para meditar sobre mi existencia, si hice cosas mal, si hice cosas bien. No tengo ni idea. Creo que hice lo que buenamente pude y siempre con buena disposición”.
El tiempo, la creación artística y la libertad como forma de vida
Al ser consultado sobre qué características le habría gustado tener, respondió con cierto tono irónico: “No sé, ser apuesto, qué sé yo. No se me ocurre nada. La verdad que no vivo tampoco pensando en qué me gustaría tener. Todo lo que tengo me satisface, me gusta, me permite hacer con libertad mi vida, libre de jefes. Yo nunca tuve jefes”.
En el cierre de la charla, el Indio se detuvo a pensar en el transcurso del tiempo y en el significado de su recorrido creativo: “Al tiempo, si pudiera detenerlo, lo detendría en muchos momentos, pero no en todos los momentos, porque ser uno también es medio fatigante. Ya cuando tenés 72 años, has vivido mucho tiempo con uno mismo. Y, bueno, todo el mundo se fatiga, qué sé yo”, reflexionó.
En cuanto a la experiencia de crear, compartió su emoción por el proceso artístico: “Hacer 15 canciones para el mundo nuevas y que resulten, no que las canto en un asado para los amigos, sino que la gente va y hace un esfuerzo por tenerlas y las canta y qué sé yo, eso me emociona mucho. No así el escenario. El escenario lo noto como el lugar más protegido, el lugar donde soy más feliz, y me siento más cómodo sobre la faz de la Tierra”.
Vocación, recorrido personal y el cierre de una entrevista singular
Al consultarle por los motivos de su actividad, fue contundente: “Porque es inevitable. Yo no tengo en el sueño de poder haber sido, qué sé yo, egiptólogo o musicoterapeuta. No, nada de eso. Estoy haciendo lo que hice desde muy chiquito”.
Solari admitió que gran parte de su vida la atravesó la espera y la atención constante, algo que consideró clave en su recorrido artístico: “Yo fui muy feliz en la vida, en la niñez, en todo momento. Fui un disparate en la adolescencia, en la juventud. Lo pasé muy bien”, concluyó.
La conversación cierra con un agradecimiento del Indio hacia Tute y una expresión de su habitual humildad: “Bueno, eso ha sido la última pregunta, así que te agradezco que me hayas tomado en cuenta. No sé la utilidad que tienen estas cosas, pero vos sabrás. Probablemente lo mejor será cuando estén dibujadas. Bueno, te mando un abrazo. Y gracias.... Escuchame una cosa, esto te digo acá ahora. Si querías sintético, lo vas a tener que editar vos, porque yo no sé ser sintético”, concluyó.