"Cuando se calla mucho tiempo quizás al hablar sale todo desordenado y furioso, pero es tiempo", anunció la actriz y cantante Anita Coacci en su muro de la red social Facebook. Y esas palabras hoy significan una sola cosa en tiempos en los que las mujeres lograron romper la barrera del miedo y la vergüenza social para denunciar los acosos y abusos a los que han sido sometidas durante décadas.
Juan Darthes enfrenta otra denuncia por abuso: "me agarró la mano y me hizo tocarlo"
El caso que denunció la artista Anita Coacci, sucedió precisamente hace varios años, pero pudo salir a la superficie, luego de que Calu Rivero abriera la caja de pandora que el actor Juan Darthés tenía cerrada bajo llave.
Según relató la actriz, el hecho ocurrió durante la grabación de la segunda temporada de la tira de Pol-ka Gasoleros en 1999. Allí, Darthés tenía una participación especial y ella recién iniciaba su carrera.
"Estoy aguantando y conteniendo el decir o no decir y se acabó. Hoy leí que una vez más otra persona defiende públicamente a Juan Darthés. Yo no sólo no lo defiendo, sino que le creo rotundamente a Calu R. y a todas las mujeres que deben existir y se callaron", continuó y agregó para despejar toda duda: "Lo que me pasó se lo conté a muy pocas amigas, a la psicóloga y a mi madre (a mamá solo por arriba). A mi viejo ni se lo conté porque no estaba bien visto hablar de ciertas cosas. Porque era incómodo. Porque era mejor no traer problemas. Porque era mejor no comprometer a nadie".
"No me voy a callar más", apuntó también antes de pasar a los detalles de la repugnante escena que tuvo que vivir en la vida real, lejos de las luces y entre las cuatro paredes de un camarín.
"En un parate de la grabación estaba charlando en un camarín con JD, a quien conocía desde adolescente y le contaba que cuando era chica y mi viejo dirigía una comedia en la que él cantaba, yo escuchaba siempre. Momento en el que el señor se desliza con la silla que tenía rueditas y se me tira encima, se para y me tira contra la pared, me besa, me mete la lengua, me agarra la mano y me hace tocarle su sexo, mientras me dice 'Mirá como me ponés'", describió.
"Yo congelada y sin poder reaccionar. En segundos entró una de las chicas de vestuario y él se separó inmediatamente y yo me fui. Los días siguientes de grabación me persiguió. Terminé de grabar y no volví a verlo. Supe que mientras esto pasó, su mujer estaba embarazada y eso me sumó más asco", agregó.
"Me callé. Por miedo, por inseguridad, porque nadie me iba a apoyar con esto", agrega. Hoy los tiempos empezaron a cambiar. Si las mujeres seguimos callando nos convertimos en cómplices. Yo no quiero ser más cómplice de lo aberrante ni quiero cubrir de algún u otro modo a una sociedad e industria que sigue siendo machista y en la que nos rodean personas que bajo su poder creen que pueden hacer con nosotras lo que quieran. Esta es sólo una anécdota entre tantas, pero quizás sea la más fuerte de las que viví. O no. Mientras escribo, tiemblo. Porque sé que al apretar publicar se puede llegar a venir una montaña en maremoto encima mío. Pero se terminó", finalizó.