La crisis política y social en Bolivia sigue escalando y este domingo Evo Morales lanzó un fuerte mensaje al gobierno de Rodrigo Paz. El exmandatario pidió convocar a elecciones anticipadas “para que no haya muertos” y advirtió sobre el riesgo de una mayor violencia si continúa la tensión en las calles.
Evo Morales pidió elecciones anticipadas "para que no haya muertos" en Bolivia
El expresidente boliviano reclamó al gobierno de Rodrigo Paz que convoque a elecciones en 90 días en medio de la grave crisis social, los bloqueos y los enfrentamientos que paralizan al país.
“Tiene dos caminos”
Durante su programa radial en Kawsachun Coca, Morales aseguró que el presidente boliviano enfrenta dos alternativas: “militarizar” el país o avanzar hacia una transición política con nuevas elecciones en un plazo de 90 días.
El líder cocalero hizo estas declaraciones mientras continúan los bloqueos de rutas y las protestas impulsadas por sindicatos, campesinos, mineros y sectores indígenas que exigen la renuncia de Rodrigo Paz.
Bolivia atraviesa una crisis histórica
Actualmente hay al menos 59 puntos de bloqueo en distintas rutas bolivianas, principalmente en La Paz y Oruro. La situación provocó graves problemas de abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible en varias ciudades del país.
Además, en los últimos días se registraron fuertes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con heridos y denuncias por el uso de gases lacrimógenos.
Mientras tanto, el presidente Rodrigo Paz analiza aplicar medidas más duras si fracasa el diálogo con los sectores movilizados. El mandatario denunció un intento de “desestabilización” y responsabilizó indirectamente a Evo Morales por impulsar las protestas.
Paz atraviesa una compleja situación económica a apenas seis meses de haber asumido la presidencia. Bolivia enfrenta inflación, escasez de dólares y una profunda crisis energética que golpea a gran parte de la población.
Temor por una escalada de violencia en Bolivia
El pedido de Morales ocurre en un contexto cada vez más delicado, con protestas masivas, cortes de rutas y creciente presión política sobre el gobierno boliviano. Diversos organismos internacionales y países de la región siguen de cerca la situación por temor a una escalada mayor del conflicto social.