Los resultados de las pruebas PISA volvieron a poner en discusión el presente de la educación argentina, pero más allá de los números que son bajos, el interrogante central es por qué el país perdió terreno frente a otras naciones de América Latina.
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Fuerte retroceso educativo en Argentina: las causas y qué está fallando
Un especialista explicó qué hay detrás de los datos de las pruebas PISA que volvieron a poner en debate la educación argentina.
En diálogo con Canal 4, Tomás Besada, economista y analista de datos, sostuvo que no existe una única explicación y que el deterioro debe analizarse como un fenómeno multicausal.
Uno de los datos que utilizó para dimensionar el cambio es la posición regional de Argentina. “Argentina supo ser el puesto uno en el ranking educativo de la región y ahora ocupa el octavo lugar”, señaló.
Para Besada, explicar ese retroceso solamente por cuestiones presupuestarias sería insuficiente. Si bien consideró necesario revisar y sostener la inversión educativa, también puso el foco en cuánto tiempo efectivo permanecen los estudiantes dentro de las aulas y qué ocurre durante esas horas de clase.
Menos días de clase y una enseñanza que necesita revisión
El especialista sostuvo que actualmente los alumnos pueden perder alrededor de 30 días de clases por año, tanto en primaria como en secundaria. “Es necesario que los chicos estén en el aula para aprender, no solo del docente, sino también de sus compañeros”, explicó.
A ese factor agregó la calidad de la enseñanza, especialmente en materias como Matemática y Lengua. Según Besada, es necesario revisar cómo se enseñan los contenidos y avanzar también sobre la formación y capacitación de los docentes.
“Creo que hay que hacer una revisión de cómo se está enseñando matemática y lengua en primaria y secundaria, y también de la formación docente”, indicó.
¿Qué hacen diferente Chile y Uruguay?
Otro punto del análisis estuvo puesto en los países que hoy aparecen mejor posicionados dentro de América Latina, especialmente Chile y Uruguay.
Besada destacó que ambos cuentan con sistemas de información educativa más robustos, que permiten seguir de manera más precisa la trayectoria de cada alumno y detectar rápidamente cuándo y dónde comienzan las dificultades.
“Ese seguimiento más pormenorizado de los chicos ya marca una diferencia y un mecanismo de acción que tienen otros países”, sostuvo.
Para el analista, Argentina todavía avanza con lentitud en ese aspecto. Contar con información detallada permitiría identificar si los problemas aparecen en determinados grados, materias o momentos de la trayectoria escolar y actuar antes de que las dificultades se acumulen.
También planteó la necesidad de discutir una actualización de la currícula y de la carrera docente. El diagnóstico de Besada apunta, en definitiva, a que revertir los resultados educativos no depende de una sola medida: requiere inversión sostenida, más tiempo efectivo en las aulas, mejores sistemas de seguimiento y una revisión profunda de qué y cómo se enseña.
Datos de las pruebas PISA en Argentina
Los resultados de las pruebas PISA 2025 dejaron un dato crítico para Argentina: el 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño en Matemática. El país obtuvo 367 puntos, retrocedió respecto de 2022 y volvió a mostrar dificultades para garantizar aprendizajes básicos.
La cifra implica que apenas el 24% de los alumnos pudo ubicarse desde el nivel 2 en adelante, considerado el punto de referencia para identificar las competencias matemáticas necesarias para desenvolverse frente a situaciones cotidianas.
Dicho de otra manera, solo uno de cada cuatro estudiantes argentinos logró superar ese umbral.