En el inicio de una gira de seis días, Javier Milei vuelve a encontrarse con Donald Trump esta mañana en una cumbre en Miami bautizada como “Escudo de las Américas”, junto a otros 11 mandatarios latinoamericanos alineados con la Casa Blanca, en la que reforzará la alianza estratégica incondicional con el presidente norteamericano.
Javier Milei participa en Miami de una cumbre convocada por Donald Trump para aliados de la región
El encuentro reunirá a mandatarios aliados de la región para analizar seguridad, migración y cooperación estratégica, en medio de la creciente tensión internacional por el conflicto en Medio Oriente. Además, el presidente argentino aprovechará el viaje para mantener reuniones económicas y promover inversiones para el país.
El Presidente -que junto a su comitiva llegó anoche a Miami y se alojó en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf del consorcio del magnate- llegó pasadas las 8 (hora local, las 10 en la Argentina), y a las 9, junto al resto de los líderes que participan de la cumbre, será recibido por Trump. Milei fue recibido en la alfombra roja por Monica Crowley, jefa de Protocolo de la Casa Blanca.
El canciller Pablo Quirno, que acompaña a Milei en la gira, entró al salón donde Trump dará su discurso e inmediatamente intercambió un afectuoso saludo y un diálogo con el secretario de Estado, Marco Rubio. Luego saludó al secretario del Tesoro, Scott Bessent, al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y al secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Junto al atril en el que se espera hable Trump hay mesa con el logo de la presidencia de Estados Unidos, que hace presumir algún tipo de anuncio y una posible firma de los mandatarios.
Otros funcionarios de la plana mayor del gobierno norteamericano están presentes en la sala, como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario de Energía, Chris Wright. Fueron los primeros en llegar, antes que los cancilleres de los distintos países participantes.
El denominado “Escudo de las Américas” está enfocado por la Casa Blanca en la seguridad regional, la migración ilegal y el combate al narcotráfico, aunque también le servirá a la administración Trump para reforzar su activo rol en la región y robustecer un contrapeso al avance de China en los últimos años.