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22 de septiembre de 2026 - 16:04 Jujuy.

Adolescencia, alcohol y FNE: las señales a las que deben estar atentos los adultos

Tras la internación de una adolescente de 13 años, la psicóloga Estefanía Valdéz Clinis habló sobre consumos, redes y cuidados durante la FNE.

Una adolescente de 13 años terminó internada en Perico luego de presentar un cuadro de intoxicación durante el fin de semana. El episodio ocurrió en medio de los festejos vinculados con la Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE).

A partir de este episodio, la psicóloga Estefanía Valdéz Clinis (MP 412) analizó los riesgos que pueden presentarse durante una época del año atravesada por festejos, encuentros entre jóvenes y mayores libertades en las rutinas habituales. “Es importante que los adultos acompañen y estén atentos”.

La profesional señaló que septiembre tiene características particulares para los adolescentes jujeños debido a la Fiesta Nacional de los Estudiantes y todas las actividades que se desarrollan alrededor de ella. “En Jujuy tenemos un mes prácticamente festivo, entre la preparación de la carroza también y demás”, explicó.

En ese contexto, destacó que algunos establecimientos educativos reforzaron el acompañamiento durante las actividades de los carroceros y consideró que esas acciones funcionan como una herramienta preventiva. “Hay colegios que tuvieron más acompañamiento en los canchones, horarios más protegidos y demás, y eso es favorable”, sostuvo.

El alerta por el consumo de alcohol en los adolescentes durante la FNE.

Valdéz Clinis explicó además que durante estas semanas los adolescentes suelen contar con mayor cantidad de tiempo libre y permisos, una situación que también puede incrementar determinadas exposiciones.

“Es como la época del año en donde hay más libertades, más tiempo libre para hacer algunas cosas, y eso favorece quizás al consumo excesivo de alcohol, de otras sustancias o a estar muchas horas fuera, por fuera de los límites”, indicó. Por ese motivo, remarcó el papel de las familias y otros adultos de referencia: “Es muy importante que los papás, los adultos y los otros significativos acompañen, estén atentos”.

Organizarse entre padres como una medida de cuidado

La psicóloga reconoció que acompañar a los adolescentes durante las salidas implica un esfuerzo adicional para muchas familias, pero consideró que organizarse puede disminuir los riesgos. “A veces es cansador para un papá que está agobiado del trabajo tener que salir, volver, pero es una medida de cuidado”, afirmó.

Entre las alternativas, mencionó la posibilidad de coordinar los traslados entre distintas familias. “Si salen, yo los busco, hacemos pool con otros papás. Sería una recomendación básica también a tener en cuenta”, señaló.

El cuidado, agregó, también debe construirse entre los propios adolescentes. “Entre ellos mismos, entre ustedes mismos como pares, poder cuidarse, seguir algunas líneas claras como esto del conductor designado, por ejemplo: el que va a estar al volante que no consuma alcohol”, explicó.

Redes sociales, desafíos y exposición

Otro de los puntos abordados por la profesional fue la influencia de las redes sociales y los desafíos que circulan entre adolescentes. “Las redes sociales vienen a confirmar esta hipótesis del mundo de la inmediatez”, planteó, y señaló que el consumo puede transformarse en una forma de identificación, ya sea a través del alcohol, la ropa, los teléfonos u otros objetos.

Para Valdéz Clinis, resulta necesario analizar con mayor detenimiento las tendencias que aparecen en las plataformas. “Hay muchos challenges o desafíos en las redes sociales que, cuando uno los analiza más detenidamente, tienen cierto nivel de riesgo. Solo que, en el afán de concretarlo, de cumplir las expectativas, intentamos hacerlo sin darnos cuenta de que nos exponemos”, explicó. Entre las posibles consecuencias mencionó la viralización de imágenes o videos y la reproducción de conductas que pueden colocar a los jóvenes en situaciones de riesgo.

“El tema es hacer uso y no abuso”

La especialista explicó que actualmente el abordaje de los consumos problemáticos apunta también a trabajar sobre la reducción de riesgos y daños. “Nosotros somos una sociedad de consumo. El tema es hacer uso de las cosas y no abuso”, afirmó.

En relación con el consumo de alcohol, enumeró algunas prácticas destinadas a disminuir riesgos: “Si vamos a tomar alcohol, un vaso de agua también, haber comido antes algo, estar con otros, nunca en soledad”. La psicóloga aclaró que este enfoque no supone promover el consumo, sino reconocer determinadas situaciones y trabajar para disminuir sus posibles consecuencias negativas.

Inteligencia artificial y consejos que parecen personalizados

Valdéz Clinis también hizo referencia al uso cada vez más frecuente de herramientas de inteligencia artificial para realizar consultas personales. “El uso de la inteligencia artificial a veces pareciera que nos da la data importante, clave para hacer algunas cosas, pero a veces es medio engañosa porque no nos conoce tanto como nos conoce mi amigo, mi mamá, mi papá, mi profe o el profesor del colegio”, sostuvo.

Según explicó, estas herramientas pueden ofrecer respuestas que parecen específicamente dirigidas a una persona, aunque carecen del conocimiento que puede tener su entorno cercano. “Nos da recomendaciones que parecen personalísimas, pero no son tan personalizadas”, remarcó.

Los consumos excesivos también pueden funcionar como un mensaje

Desde el plano psicológico, Valdéz Clinis explicó que una conducta excesiva puede ser una forma de expresar una necesidad hacia el entorno. “Cualquier situación de consumo excesivo, cualquier acción de más, es como una manera de dirigir un mensaje al otro”, afirmó.

La profesional aclaró que esto no significa que toda conducta represente necesariamente una situación de riesgo grave, pero sí consideró fundamental prestar atención a los cambios. “Somos seres vinculares, seres que estamos en el lazo con el otro. Inevitablemente dirigimos un mensaje consciente o inconsciente a ese otro para que haga algo al respecto: para que me cuide, para que me invite, para que me converse, para que me mire”, explicó.

Finalmente, insistió en la importancia de observar, preguntar y generar espacios de confianza con los adolescentes. “Deberíamos dirigir un poco más la mirada y estar alerta a ciertos cambios de conducta, situaciones de consumo y demás. ¿Qué está pasando? ¿Me acerco? ¿Converso?”, planteó. Y concluyó con una recomendación dirigida tanto a las familias como a los grupos de pares: “Hacer una red de cuidado entre todos”.

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