La presencia de abejas en sectores urbanos de Jujuy mostró un fuerte crecimiento durante los últimos meses. Especialistas vinculados a la sanidad apícola y productores de la provincia registraron más reportes de enjambres en viviendas, patios, medidores y espacios públicos, especialmente luego de jornadas de viento norte y cambios climáticos.
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Alertan por la presencia de abejas en zonas urbanas de Jujuy: crecen los pedidos de rescate
Especialistas aseguran que aumentaron los reportes de enjambres de abejas en viviendas y barrios de la provincia y piden no alarmarse ante su aparición
El dato surgió tras distintos operativos de rescate y reubicación realizados en barrios de la capital jujeña y otras localidades cercanas. Según explicaron desde el sector apícola, muchas colonias se desplazan temporalmente en busca de nuevos lugares para instalarse y terminan apareciendo en zonas transitadas o dentro de casas.
Más reportes en viviendas y barrios
Marcelo Benítez, integrante del área de Sanidad Apícola y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, explicó que este año aumentaron notablemente las intervenciones relacionadas con enjambres urbanos.
El especialista indicó que una de las semanas con mayor actividad coincidió con la presencia de viento norte en la provincia. En pocos días registraron más de veinte llamados de vecinos que detectaron grupos de abejas en árboles, techos, medidores y paredes.
Muchos de esos casos ocurrieron en barrios donde anteriormente no se observaba tanta actividad apícola, situación que despertó preocupación entre vecinos por temor a picaduras o ataques.
Qué hacer cuando aparece un enjambre
Desde el sector apícola explicaron que un enjambre en movimiento no suele mostrar comportamiento agresivo. Las abejas permanecen agrupadas mientras buscan un nuevo sitio para instalarse y, en la mayoría de los casos, continúan viaje luego de algunas horas.
Por ese motivo, los especialistas recomendaron no arrojar agua, humo, insecticidas ni intentar retirarlas de manera particular. También pidieron evitar ruidos fuertes o movimientos bruscos cerca de los enjambres.
Sin embargo, aclaró que existen situaciones donde sí resulta necesaria la intervención de personas capacitadas. Eso ocurre cuando las colonias ingresan dentro de medidores de agua, gabinetes de gas, techos o cavidades de viviendas.
En esos casos, los apicultores realizan procedimientos especiales para extraer a las abejas y trasladarlas hacia zonas seguras donde puedan continuar desarrollándose.
Las abejas como indicador ambiental
Además del impacto que generan en la producción de miel y alimentos, las abejas cumplen otra función clave: permiten medir el estado ambiental de una región.
Los especialistas explicaron que mediante estudios sobre la miel, la cera y el polen se pueden detectar contaminantes presentes en el ambiente. Esa información sirve para analizar la calidad ambiental de determinadas zonas y evaluar riesgos para la producción apícola.
“Las abejas también funcionan como indicadoras del ambiente”, remarcó Benítez.
Desde el ámbito científico señalaron que distintos factores influyen sobre el comportamiento de las colonias, entre ellos la falta de flores, los cambios climáticos, los desmontes y el avance urbano sobre áreas naturales.
El rol del pasto cubano en la actividad apícola
Otro de los temas que surgió durante la entrevista fue el crecimiento del llamado “pasto cubano”, una especie invasiva que se expandió en distintos puntos de Jujuy.
Aunque muchos sectores consideran a esta planta como un problema por su rápida propagación, desde la apicultura destacaron que representa una importante fuente de néctar y polen en épocas donde disminuye la oferta floral.
Según explicaron, esta vegetación permite sostener parte de la alimentación de las abejas durante determinadas etapas del año e incluso favorece la producción de miel en algunas zonas.