hace que muchos jujeños vuelvan a buscarlas en verdulerías, mercados y ferias. Sin embargo, no siempre resulta sencillo distinguir una fruta recién cosechada de otra que lleva varios días almacenada.
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Cómo elegir una buena frutilla en Jujuy y evitar comprar fruta pasada
El aspecto de la fruta puede decir mucho sobre su frescura. Un productor jujeño explicó en qué detalles hay que fijarse antes de comprar y dio recomendaciones para conservarla por más tiempo.
Juan Carlos Marcelo, productor frutillero de la zona de Perico, compartió con TodoJujuy una serie de recomendaciones para ayudar a los consumidores a elegir una frutilla fresca y de buena calidad, además de brindar algunos consejos para conservarla en casa.
El brillo es la primera señal de una frutilla fresca
Para el productor, el aspecto exterior es el principal indicador del estado de la fruta. "La frutilla siempre tiene que tener un brillo muy intenso. Ese brillo es señal de que está fresca. Si ya se la ve opaca, más oscura o sin brillo, significa que lleva más tiempo cosechada", explicó para dar un consejo a los consumidores.
Además del brillo, conviene observar que el color rojo sea uniforme y que el cabito y las hojas verdes (cáliz) permanezcan verdes y firmes. Si están marchitos o secos, es probable que hayan pasado varios días desde la cosecha. Otro aspecto importante es evitar las frutillas con golpes, zonas blandas o manchas oscuras, ya que suelen deteriorarse con rapidez y pueden acelerar el deterioro del resto de la fruta.
La calidad no depende solo del tamaño
Muchas veces las frutillas más grandes llaman la atención, pero eso no siempre significa que sean las mejores. Marcelo señaló que la calidad también está relacionada con la forma en que se produce la fruta. "Hay muchos productores que empezaron a trabajar de una forma más orgánica, cuidando el uso de pesticidas para ofrecer una fruta de mejor calidad", indicó.
En Argentina, las frutillas se cosechan manualmente cuando alcanzan un buen nivel de coloración, ya que, a diferencia de otras frutas, no continúan madurando una vez que fueron recolectadas. Por eso es importante elegir ejemplares que ya presenten un rojo intenso y uniforme.
Cómo conservar las frutillas para que duren más
Una vez en casa, los especialistas recomiendan no lavar las frutillas inmediatamente después de comprarlas. Lo ideal es mantenerlas refrigeradas, en un recipiente poco profundo y sin apilarlas demasiado para evitar que se aplasten. También se aconseja lavarlas recién antes de consumirlas y conservarles el cabito hasta ese momento, ya que retirarlo antes favorece el ingreso de humedad y acelera su deterioro.
Cuando se almacenan correctamente en la heladera, las frutillas suelen conservarse en buen estado entre tres y cinco días, dependiendo de su grado de madurez al momento de la compra.