En lo que va del 2016, el precio de casi todos los productos básicos aumentó tanto que algunos se hicieron casi prohibitivos, o consumirlos se hizo poco común. Y no sólo pasa con los alimentos, sino también con la ropa. Ya ni hablar de los electrodomésticos que, si no hay absoluta necesidad, no se adquieren hasta nuevo aviso.
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Compras masivas, la nueva moda por los aumentos
En el caso de los productos para el consumo diario como la comida, muchas familias optan por la compra al por mayor y luego llega la división equitativa. Por ejemplo, el queso cremoso, tan usado para diferentes platos tradicionales, en una primera marca supera los 120 $ el kilo. Comprando al por mayor, se puede abaratar hasta un 25 %.
Algo parecido pasa con la leche, los embutidos y yogures tan consumidos y básicos para una alimentación sana. También pasa con los elementos de limpieza, que en distintos comercios mayoristas de Jujuy, se pueden encontrar con rebajas que superar el 20 %, tales los casos de papel higiénico, jabones y polvo de lavar ropa.
Con la carne es distinto, ya que no queda otra que aprovechar a comercios barriales o supermercados que algún día a la semana, proponen rebajas de hasta un 15 % en distintos cortes populares, como la bola de lomo, la picana o la nalga, con buena calidad y un precio que no sobrepasa los 80%.
Siguiendo con los casos referidos a la gastronomía, las segundas marcan ganaron un espacio impensado. Productos sin tanto nombre, pero de buena calidad, aprovecharon la debacle de las “inalcanzables” marcas más tradicionales y forman parte de la mesa familiar. Y ni hablar de otros productos ya son prohibitivos y solos se consumen “de vez en cuando”.
Las frutas son otro dolor de cabeza. Porque el precio varía según las estaciones. Cuando es época de cosecha y abunda, reduce su precio y cuando no, ni mirarlas. Ahora las mandarinas son las vedettes, con calidad variada y un precio estimativo de entre 15 y 20 $. En este rubro, los mercados ofrecen variedad y alternativas para todos los gustos.
En cuanto a la ropa, tan necesaria como costosa, en las tradicionales “ferias” de la provincia se pueden adquirir a menor costo que en los comercios que venden indumentaria de franquicias nacionales e internacionales. Esa moda ya estaba impuesta, es decir visitar los tiendas en Alto Comedero y aprovechar los precios reducidos en pantalones, camisas, polleras, zapatillas y demás, que son de uso diario e imprescindible.
Pero ahora también, muchos apuestan a las compras que incluyen tres o más prendas. En negocios de Perico, por ejemplo, se hizo habitual ver los fines de semana una multitud buscando precios más baratos, sobre todo, y si es posible, también buena calidad. Por ejemplo, un jean se puede conseguir en 200 $, algo que parecía imposible. Las medias, que en ferias y otros comercios céntricos de la Capital se necesitan entre 20 y 30 pesos por par, en esos estrechos negocios se adquieren por 80 o 100 $, pero la docena.
Como decía la emblemática Lita de Lazari, “camine señora, que hay que buscar precios”, la inflación nos obliga.