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16 de julio de 2026 - 07:11 Jujuy.

De Buenos Aires a Jujuy: Javier Kuchta y una vida marcada por el tenis

Llegó a Jujuy con apenas 18 años y convirtió al tenis en una herramienta de formación, inclusión y crecimiento para generaciones enteras

Javier Kuchta comenzó su historia con el tenis en Buenos Aires y, con apenas 18 años, llegó a Jujuy, donde construyó una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada a la enseñanza, la competencia y la formación de generaciones de jugadores.

Su historia con el deporte comenzó cuando tenía cuatro años, en el Club Náutico El Timón, ubicado en Luján, provincia de Buenos Aires. Allí participaba de las colonias de vacaciones y podía practicar diferentes disciplinas, aunque su lugar preferido siempre era la cancha de tenis.

“Lo primero que hacía era entrar a la cancha de tenis”, recordó Kuchta. Con el paso del tiempo, incluso se escapaba de otras actividades para seguir jugando y permanecer cerca de la disciplina que ya había elegido.

Una infancia marcada por el club y el tenis

Kuchta contó que vivía muy cerca de los clubes Flandria y Náutico El Timón, por lo que desde muy pequeño desarrolló gran parte de su vida social y deportiva dentro de esas instituciones.

Durante sus primeros años era acompañado por su madre o su hermana, pero desde los seis años comenzó a trasladarse solo. Según explicó, el club era considerado una gran familia, donde los adultos cuidaban a todos los chicos.

“El lunes para nosotros era un día frustrante porque el club estaba cerrado por desinfección”, recordó entre risas. Para el profesor, aquel espacio fue fundamental durante su infancia y le permitió descubrir rápidamente que el tenis era su verdadera pasión.

Su etapa como jugador y un partido inolvidable

Antes de dedicarse a la enseñanza, Javier Kuchta tuvo una extensa etapa como jugador. Participó en torneos nacionales, metropolitanos e interclubes junto a sus amigos y compañeros.

Uno de los momentos que conserva con mayor claridad fue una final de intermedia en la que su equipo se consagró campeón por 2 a 1. Sin embargo, el único punto que perdieron fue el suyo.

El rival era Horacio de la Peña, quien ya mostraba condiciones para convertirse en jugador profesional. Kuchta recordó que ambos tenían alrededor de 16 o 17 años, pero que De la Peña ya contaba con un equipo especializado, integrado por entrenadores, preparador físico y psicólogo.

“Uno, cuando juega con esos jugadores que sabe que son difíciles, deja todo y saca de donde no tiene”, expresó.

También destacó la figura de Eduardo Bengoechea, exjugador y capitán argentino de Copa Davis, a quien consideraban un referente y un espejo dentro del equipo.

La llegada a Jujuy y una decisión que cambió su vida

La llegada de Javier Kuchta a Jujuy se produjo cuando conoció a Guillermo Milisenda, quien estaba trabajando en la formación de un club y le propuso viajar a la provincia.

Con apenas 18 o 19 años, armó su bolso y emprendió el viaje sin imaginar que permanecería definitivamente en suelo jujeño.

“Me vine solo a Jujuy. Pasaron 40 años”

Durante ese tiempo formó una familia, construyó fuertes vínculos afectivos y desarrolló gran parte de su trayectoria profesional. Por esa razón, aseguró que actualmente se siente más jujeño que bonaerense.

“Me armé, me formé, me terminé de criar como persona acá”, afirmó.

Más de tres décadas formando jugadores

Kuchta trabajó con alumnos de San Salvador de Jujuy y Ledesma, aunque el espacio donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria fue el Jujuy Lawn Tennis Club, institución en la que lleva alrededor de 34 años de manera ininterrumpida.

Su escuela siempre tuvo una mirada integral e inclusiva. Allí reciben desde niños de cuatro años que toman por primera vez una raqueta hasta adultos mayores de más de 80 años.

Los estudiantes avanzan progresivamente por grupos iniciales, intermedios y avanzados, de acuerdo con su desarrollo. Además, el profesor remarcó que siempre trabajaron con personas con diferentes dificultades, sin establecer distinciones.

“La escuela está abierta para todo tipo de personas”, sostuvo.

El reconocimiento de sus alumnos

Uno de los mayores orgullos de Javier Kuchta es reencontrarse con personas que tomaron clases durante su infancia y que, muchos años después, regresan al club para saludarlo.

Algunos permanecieron pocos meses y otros desarrollaron una carrera competitiva, pero muchos conservan el recuerdo del vínculo generado a través del tenis.

“Pasan 10 o 15 años, se abre la puerta y entra un profesional que se fue a estudiar y viene a saludarlo”, destacaron durante la entrevista.

Entre sus antiguos alumnos hay médicos, comerciantes, policías, gendarmes y profesionales que viven en diferentes países, como Australia o Estados Unidos.

Varios jóvenes también pudieron ingresar a universidades gracias al deporte. Cuando regresan a Jujuy, suelen acercarse nuevamente al club para agradecerle por el acompañamiento recibido.

Una enseñanza que va más allá del deporte

Para Kuchta, su principal tarea no fue solamente formar buenos jugadores, sino acompañar a cada persona para que pudiera convertirse en el mejor tenista posible dentro de sus propias capacidades.

A lo largo de su trayectoria también preparó competidores para torneos regionales, nacionales, abiertos y certámenes profesionales que actualmente integran la categoría M15.

Algunos de sus alumnos decidieron detener su carrera al reconocer que habían llegado a su límite, aunque el equipo de trabajo siempre intentó impulsarlos para que continuaran.

“Hasta que podamos vamos a seguir trabajando con la misma intensidad de hace 40 años. Nunca bajamos los brazos y siempre dejamos a Jujuy lo más alto posible”, concluyó.

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