ver más
11 de noviembre de 2016 - 06:00

El CEMIR, un centro de amor, pero sin recursos

El centro atiende a menores y adultos con capacidades diferentes. Está en Alto Comedero

Desde principio de año cuando decidieron abrir luego de los conflictos con la organización social, la ilusión por poder seguir funcionando era tan grande como el propio complejo. El Centro que funciona en el barrio Túpac Amaru atiende a más de 100 personas de varios barrios de la ciudad. La intención de formar una cooperativa no alcanzó para cubrir los gastos y hoy, todos los profesionales que allí trabajan, no cobran un solo centavo por su trabajo.

También te puede interesar: Buscan cooperativizar a empleados del CEMIR

Jimena Lozano trabaja en el área de estimulación temprana, con pequeños recién nacidos y hasta los 4 años, pero su esfuerzo solo se mantiene por amor a ellos, como los de tantos otros “el estado se comprometió en regularizar la situación. La mayoría de los profesionales que mantienen la institución vienen por vocación, aunque hay un intranquilidad logica”, aseguró.

El complejo posee una cancha de básquet adaptada para personas no videntes, gabinete de cámara Gesell, pedagogía, kinesiología, gimnasios, consultorio odontológico, aunque mantener tanta estructura no es fácil: “hay elementos, pero faltan en algunos sectores. Los padres ayudan, colaboran dando una cuota de $200”, sostuvo. Los niños reciben desayuno y merienda, todo servido por personal que tampoco recibe ningún tipo de remuneración.

A pesar de la incertidumbre del día a día, siguen poniendo todo, con un amor que es difícil de cuantificar: “estamos esperando que se regularice la situación del Centro. Esta es la única institución que tiene la capacidad operativa para funcionar. Hoy lo sostenemos nosotros, los trabajadores y los padres”, lamentó Jimena.

Para colmo los robos de comienzos de año dificultaron aun más la tarea. Se llevaron equipos costosos de odontología, elementos de la cocina, mesas y sillas con las cuales trabajan diariamente, además de otras cosas que aun hoy no puede reemplazar.

Para muchos trabajar en el CEMIR es un acto de amor puro, aunque la fe y esperanza de que se solucione su situación laboral no decae: “yo tengo otro trabajo que me ayuda a mantener a mi hijo, pero me sostiene la esperanza de seguir con el centro”, aseveró y culminó con un pedido, casi un ruego: “le pediría que nos tomen en cuenta y que puedan agilizar la situación del centro. Estamos un poco olvidados”, concluyó. 

Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.
Seguí leyendo

Lo destacado

EN VIVO