La encefalopatía epiléptica infantil temprana, es una enfermedad neurológica caracterizada por crisis epilépticas que comienzan en los recién nacidos, por lo general dentro de los primeros tres meses de vida, la mayoría en especial, en los primeros 10 días de vida.
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Encefalopatía epiléptica infantil: cuáles son las señales de alerta
La encefalopatía epiléptica infantil temprana es una enfermedad que puede aparecer en los primeros meses de vida con crisis sutiles.
Silvina Sánchez es neuróloga infantil en Jujuy y detalló que “no es una epilepsia como las que habitualmente se describen, a veces son crisis muy sutiles como sobresaltos, generalmente en la transición vigilia sueño cuando el niño se despierta o se está por dormir y es como un pequeño sobresalto como si se encorvara el niño y posteriormente llora”, describió.
Los bebés afectados tienen convulsiones principalmente tónicas (que causan rigidez de los músculos del cuerpo, por lo general los de la espalda, las piernas y los brazos), pero también pueden tener convulsiones parciales. Rara vez, convulsiones mioclónicas (que causan espasmos o contracciones musculares en la parte superior del cuerpo, los brazos o las piernas).
“Esto va acompañado de un electrocaracterístico que se llama hipsarritmia que es un trazado caótico desorganizado con descargas en múltiples focos y atenuaciones del voltaje y en el niño va provocando una pérdida de pautas madurativas”, agregó.
Las señales
“Si se sonreía y deja de sonreír, se desconecta, si sostenía la cabeza deja de sostenerla. A veces los padres concurren muchas veces a las guardias porque no saben qué ver y pueden comentar que esté irritable, que llora y muchas veces se confunde con cólicos, eso hace que se retrase el diagnóstico y también el pronóstico porque cuanto antes se diagnostica y se trate, mejor es el pronóstico”, subrayó la profesional.
Dijo que esta patología ocurre entre un 2 y un 4 por ciento por cada 10.000 recién nacidos vivos. “Se dice que fuera de las convulsiones febriles compite con otro tipo de epilepsia que es de mejor pronóstico pero es frecuente sobre todo en centros de mayor complejidad, yo me he formado en el hospital Garrahan y eso era una patología que veíamos frecuentemente”.
La relevancia del diagnóstico
“Uno debe hacer una buena historia clínica, revisar a los pacientes porque a veces pueden tener síndromes neurocutáneos que pueden debutar con estas crisis, como una neurofibromatosis que son manchas café con leche o manchas que son blanquecinas como la esclerosis tuberosa, entonces es parte de un buen diagnóstico, un buen interrogatorio porque hay pacientes que tienen alto riesgo de desarrollarlos”.
Sobre cuáles son los niños de alto riesgo, dijo que son “aquellos que han tenido hipoxia perinatal o el antecedente de una infección congénita como toxoplasmosis, citomegalovirus. Los médicos que hacen control de estos niños tienen que tenerlo en cuenta”.
Las causas del encefalopatía epiléptica infantil
Sobre las causas, dijo que pueden ser múltiples. “Desde hipoxia, desde infecciones, desde enfermedades genéticas, ciertos síndromes genéticos como el síndrome de Down es una causa frecuente de espasmos y a veces en el tratamiento hay que hacer una prueba a veces de una vitamina, la vitamina B6 y hacer una prueba terapéutica porque a veces es la única forma de diagnosticar cuando existe este déficit.
“Existen tratamientos y drogas específicas para esto como hacer la prueba terapéutica primero con vitamina B6. Si vemos un niño con una neurofibromatosis, una esclerosis tuberosa empezaremos ya con drogas específicas como son el viagatrin o el ACTH o corticoides altas dosis”.
“A veces no basta con que disminuyan estos sobresaltos que a veces empiezan siendo muy poquitos, pero a veces llegan a ser hasta 20 a 40 sobresaltos que se dan en clúster en forma seguida y en varios momentos del día entonces a medida que va transcurriendo el tiempo la clínica empeora el deterioro del niño empeora y el electro también”.
“Lo importante es hacer el diagnóstico precoz. Y el médico que está haciendo el tratamiento no se quede tranquilo con que disminuyen los espasmos y que el niño empezó a conectarse más, sino que el esfuerzo hay que hacer en tratar de suprimir estos espasmos”, destacó.
Sobre los niños que puede tener mejoras sustanciales, dijo que “aquellos que están genéticamente determinados que son idiopáticos por ahí tienen buena evolución, pero hay otros que pueden evolucionar a un autismo pueden evolucionar a otra epilapsia o a otra encefalopatía epiláptica como es el síndrome de Lenos-Gastaut y a veces estos espasmos pueden ser refractarios a pesar del tratamiento”, cerró.