La provincia de Jujuy se ubica entre las tres jurisdicciones de Argentina donde más disminuyó la cantidad de nacimientos durante la última década. Según un análisis de la consultora Pensamiento Lateral, entre 2014 y 2024 la natalidad cayó en territorio jujeño, una reducción superior al promedio nacional del 46,8%.
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Fuerte caída de la natalidad en Argentina: Jujuy entre las provincias con menos nacimientos
El informe de una consultora reveló que Jujuy registró una de las mayores caídas de la natalidad entre 2014 y 2024.
El informe, elaborado a partir de estadísticas oficiales y encuestas sobre intenciones reproductivas, muestra que la disminución de los nacimientos no necesariamente significa que las personas hayan dejado de querer tener hijos. Las dificultades económicas, el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral y la distribución de las tareas de cuidado aparecen entre los principales factores que condicionan las decisiones familiares.
Jujuy, entre las tres provincias donde más cayeron los nacimientos
La reducción de la natalidad alcanzó a las 24 jurisdicciones argentinas, aunque con diferentes intensidades. De acuerdo con el relevamiento de Pensamiento Lateral, las mayores disminuciones entre 2014 y 2024 se registraron en Tierra del Fuego con un 58,6%; Santa Cruz con 56,2% y Jujuy con 54,7%.
De esta manera, Jujuy quedó en el tercer lugar entre las jurisdicciones con mayor descenso de nacimientos y superó por casi ocho puntos porcentuales la reducción registrada a nivel nacional. El fenómeno refleja una transformación en la composición demográfica del país, aunque los especialistas advierten que las razones pueden variar según las condiciones sociales, económicas y familiares de cada provincia.
“No hay una única explicación que pueda aplicarse a todo el país. El mapa permite ver que una misma tendencia demográfica puede estar asociada a procesos sociales diferentes según el territorio y la edad de las mujeres”, explicó Alejandrina Chichizola, directora de Pensamiento Lateral.
Argentina registra mil nacimientos menos por día que hace diez años
Los datos nacionales permiten dimensionar la magnitud del cambio demográfico. En 2014, Argentina registró 777.012 nacimientos, mientras que en 2024 la cifra descendió a 413.135. Esto significa que en diez años nacieron 363.877 bebés menos, una caída del 46,8%.
En términos diarios, el país pasó de registrar aproximadamente 2.129 nacimientos a 1.129, lo que representa alrededor de mil bebés menos por jornada. La caída también se observa en las edades de las madres. El 67% de la reducción total se concentró en mujeres de entre 20 y 34 años, una franja en la que los nacimientos disminuyeron un 45,4%.
Entre las adolescentes menores de 20 años, la baja fue todavía más pronunciada y alcanzó el 69,8%. Por su parte, los nacimientos de mujeres de 35 años o más descendieron un 30,9%. Esto demuestra que la postergación de la maternidad hacia edades mayores no alcanzó para compensar la disminución registrada en los grupos más jóvenes.
El 57% de las personas tiene menos hijos de los que quisiera
Uno de los datos más relevantes del análisis surge de la Encuesta de Intenciones Reproductivas de UNFPA y Voices! de 2026. El relevamiento indica que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años tiene menos hijos de los que desearía. En contraste, un 32% aseguró tener la cantidad que quiere y un 11% afirmó tener más hijos de los que hubiera deseado. La familia de dos hijos continúa siendo el modelo ideal más elegido entre los consultados.
“La caída de la natalidad no puede leerse únicamente como una pérdida de interés por la maternidad o la paternidad. Los datos muestran una realidad más compleja: conviven personas que eligen no tener hijos, otras que postergan y muchas que desean tenerlos, pero no encuentran las condiciones para concretar ese proyecto”, señaló Chichizola. Entre quienes tuvieron menos hijos de los deseados, el 62% mencionó cuestiones económicas y de cuidado como factores que influyeron en esa situación.
Cuánto cuesta criar un hijo en Argentina
Las dificultades económicas aparecen como uno de los principales condicionantes para ampliar las familias. De acuerdo con los datos del INDEC citados en el informe, en agosto de 2026 la canasta de crianza para un niño de entre 6 y 12 años alcanzó los $713.070 mensuales. Esta cifra contempla tanto los gastos en bienes y servicios como la valorización económica del tiempo destinado al cuidado. A esto se suma la distribución desigual de las responsabilidades dentro de los hogares.
La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INDEC señala que, entre quienes realizan trabajo no remunerado, las mujeres destinan en promedio 6 horas y 31 minutos diarios a estas actividades, mientras que los varones dedican 3 horas y 40 minutos. Además, entre las personas que tuvieron menos hijos de los deseados, el 18% de las mujeres señaló el bajo involucramiento de su pareja en las tareas domésticas y de cuidado, frente al 7% de los varones.
Cambiaron las familias y las prioridades personales
El informe también muestra que tener hijos continúa siendo un proyecto importante para buena parte de la población, aunque convive con otras aspiraciones. Según la encuesta de UNFPA y Voices!, el 65% de las personas consideró importante tener hijos para alcanzar una vida plena. Sin embargo, otros objetivos registraron porcentajes superiores, como la salud (97%), la seguridad económica (96%), la vivienda propia (95%) y el desarrollo profesional (92%).
“La maternidad sigue siendo valorada, pero hoy convive con más proyectos posibles y con un estándar de crianza mucho más exigente”, explicó Chichizola. Los cambios también se reflejan en la conformación de los hogares. En 1991, el 44% de los hogares argentinos no tenía menores de 18 años, mientras que en 2022 esa proporción había aumentado al 57%. En el mismo período, los hogares integrados por una sola persona pasaron del 13% al 25%.
Qué explica la caída de la natalidad y el país
Para Pensamiento Lateral, la disminución de la natalidad combina dos fenómenos: una mayor libertad para decidir cómo construir un proyecto personal y familiar, y las dificultades materiales que enfrentan quienes desean tener hijos. “Detrás de los números hay decisiones íntimas, pero esas decisiones nunca ocurren en el vacío. Se construyen en relación con el trabajo, la vivienda, los vínculos, el reparto del cuidado, las redes de apoyo y las expectativas de cada época”, concluyó Chichizola.
El estudio plantea así que el descenso de los nacimientos no debe analizarse solamente desde las decisiones individuales, sino también desde las condiciones económicas y sociales que influyen en la posibilidad de formar una familia.