El padre Germán Maccagno asumirá el próximo 8 de mayo como párroco de Río Blanco y con mucha nostalgia habló de su partida de la iglesia San José de Perico, lugar en el que estuvo muchos años como sacerdote y tuvo un trato muy cercano con los vecinos.
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Iglesia de Río Blanco: Germán Maccagno asumirá el 8 de mayo
"Yo pensaba que con mi edad me iba a quedar en Perico, pero Dios tiene otros proyectos y ahora tengo que ir a Río Blanco para cumplir otras tareas, hay mucho por hacer", le comentó a Canal 4.
En ese sentido, mencionó que con la comunidad de Perico creó lazos afectivos muy fuertes, "uno se identifica con la comunidad y la comunidad con uno. Un sacerdote acompaña la vida y para mucha gente es vida compartida. Hay quienes que me dijeron que yo era como su papá".
Objetivos cumplidos
Asimismo expresó que cumplieron muchos objetivos en esa ciudad, pero quedó pendiente la construcción de capillas en los barrios, "hay muchísimos lugares que no tienen capilla, hay que seguir con la tarea de evangelización que es algo muy arduo. Llevamos iniciativas pastorales que salieron muy bien. El nuevo padre tendrá que continuar con las tareas", aseguró.
"Voy a llevar en el corazón todo lo vivido, lo lindo, lo difícil y cada momento en Perico, su comunidad es muy religiosa y me enseñó mucho. Lo importante no es el cura, sino que la gente se encuentre con Jesús, que se enamoren del señor", dijo.
"Ahora me toca recibir a los peregrinos"
También, Germán Maccagno habló de su nuevo rol en la iglesia de Río Blanco e hizo hincapié en lo siguiente: "ya no voy a poder peregrinar en octubre desde Perico como lo hice desde chico, pero estaré en Río Blanco atendiendo a todos. Ahora me toca recibir a los peregrinos y organizar la celebración de las misas".
Por último señaló que están proyectando construir una casa parroquial y "que el santuario sea el centro espiritual de la Diócesis. Ese santuario tiene que relucir, es de todos los jujeños así que cada uno tiene que aportar su granito de arena".