Cuyaya vivió una tarde soñada en La Tablada. El Bandeño goleó 4 a 0 a Lavalle en una nueva edición del clásico capitalino y una de las grandes figuras fue Luciano Jerez, autor de dos goles y protagonista de una historia que emocionó a todos.
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La cábala más tierna del fútbol jujeño: el peluche que acompañó al goleador de Cuyaya
Luciano Jerez convirtió dos goles en la goleada de Cuyaya ante Lavalle y reveló la historia detrás del pequeño peluche que lleva a los partidos de fútbol.
Después del partido, el delantero habló con TodoJujuy y reveló la tierna cábala que lo acompaña desde hace tiempo: un pequeño peluche que le regaló su hermanita y que ahora lleva a cada encuentro.
“Es de mi hermanita. Ella lo empezó a llevar el año pasado cuando yo jugaba en Monterrico. Lo colgaba en el alambrado y decía que cada vez que estaba el monito yo hacía goles”, contó entre risas.
Según relató, durante el clásico volvió a ver el peluche colgado cerca de la tribuna y sintió que algo especial podía pasar. “Lo vi ahí en el paravalancha y ya sabía que por ahí estaba mi mamá”, recordó.
Una noche sin dormir y una tarde perfecta
El delantero también confesó cómo vivió las horas previas al clásico frente a Lavalle. La ansiedad y la emoción no lo dejaron descansar demasiado. “La noche anterior parecía un sapo. No podía dormir”, contó entre risas sobre la previa del partido más importante del barrio.
Ya dentro de la cancha, todo salió mejor de lo imaginado. Cuyaya dominó el encuentro y terminó goleando a Lavalle ante una multitud que celebró cada gol como una final. “Es lindo porque es un clásico de barrio y la gente lo vive así. Se fueron contentos a sus casas”, expresó Jerez sobre la importancia que tiene este duelo para los hinchas.
El gol dedicado a su papá y el amor por Cuyaya
Uno de los momentos más emotivos de la tarde ocurrió en el festejo del primer gol. Luciano salió corriendo hacia la tribuna para dedicárselo a su papá, a quien no esperaba ver en el estadio. “No lo había visto llegar porque me había dicho que no iba a venir. Lo vi y salí corriendo”, relató emocionado.
Además, explicó que la dedicatoria tenía un significado especial debido a un accidente que sufrió su padre tiempo atrás.
El delantero también dejó en claro lo que significa el club para él. “Amo el club, amo a la gente y amo el barrio”, afirmó al hablar sobre su regreso a Cuyaya y el sueño de volver a pelear cosas importantes con la institución.
Tras la goleada en el clásico, el Bandeño quedó bien posicionado de cara a los playoffs y mantiene intacta la ilusión de pelear por el campeonato.