La Revolución de Mayo de 1810, en el Río de la Plata, fue el primer paso hacia la independencia de la dominación española, tanto de su dominio político, como de su monopolio comercial, los cuales habían creado una gran explotación.
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La Patria de fiesta a 205 años de la Revolución de 1810
Se le llama "Semana de Mayo" por una serie de acontecimientos que sucedieron y que llevaron a la creación de una Primera Junta de Gobierno, que sirvió para lograr luego el avance hacia nuestra independencia.
Para comprender mejor la agitada situación que se vivía en el siglo XIX en el Río de la Plata, hay que tener en cuenta dos momentos importantes: Por un lado la situación que se vivía allá en Europa, con la invasión Napoleónica y por el otro, el descontento de los criollos de aquí, con la administración española.
Todos estos factores sirvieron para el inicio de una independencia definitiva de la dominación española. A partir de los sucesos de mayo, la Nación Argentina se ponía finalmente en marcha.
Los miembros de la Primera Junta
Los nueve integrantes de la Junta Provisional de Gobierno que asumió el 25 de mayo de 1810 pertenecían al llamado grupo patriota.
Cornelio Saavedra, el presidente, era un próspero comerciante nacido en el Alto Perú, quien, debido a los sucesos de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, había asumido la comandancia del cuerpo de milicias más importante de la ciudad de Buenos Aires, el de Patricios.
Los secretarios, Juan José Paso y Mariano Moreno, eran prestigiosos abogados porteños. Entre los vocales encontramos a Manuel Belgrano, abogado recibido en España, quien durante años llevó adelante una pacífica batalla por un nuevo ordenamiento económico desde el Consulado (del cual fue secretario), y por medio de publicaciones periodísticas.
Entre los vocales figuraban; también los comerciantes catalanes Juan Larrea y Domingo Matheu, quienes apoyaban abiertamente al grupo patriota, quizá porque no participaban activamente del monopolio comercial español. El clero tampoco faltó entre los integrantes de la Junta: el sacerdote Manuel Alberti, quien apoyaba desde los orígenes el movimiento revolucionario, había asumido como vocal el 25 de mayo.
Miguel de Azcuénaga, jefe de uno de los cuerpos de milicias de la ciudad, y en cuya casa se habían reunido varias veces los conspiradores patriotas; y Juan José Castelli, abogado y vocero del grupo durante la jornada del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, en el que se votó la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Como hecho curioso, cabe mencionar que muchos de los más activos revolucionarios de 1810 eran italianos y descendientes de italianos radicados en Buenos Aires.