En medio de parques, patios, postes de luz y hasta nichos de cementerios, pequeñas abejas nativas construyen sus colonias en San Salvador de Jujuy. Aunque muchas personas no las reconocen, estos insectos cumplen un rol clave en la polinización y forman parte de un proyecto científico que busca protegerlas y acercarlas a la comunidad.
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Las abejas sin aguijón que viven en Jujuy y son inofensivas
Especialistas estudian especies nativas de abejas sin aguijón que habitan plazas, árboles y viviendas de San Salvador de Jujuy.
La investigación se desarrolla en el Instituto de Ecorregiones Andinas (INECOA) y está encabezada por la becaria doctoral Fabiana Castro, quien centra su trabajo en las llamadas abejas nativas sin aguijón, conocidas también como meliponas. El estudio analiza cómo viven en ambientes urbanos, qué plantas utilizan para alimentarse y cuánto sabe la población sobre ellas.
La presencia de estas especies en plena ciudad llamó la atención de los investigadores porque demuestra que la biodiversidad todavía encuentra refugio en espacios altamente modificados por la actividad humana.
Las pequeñas abejas
En San Salvador de Jujuy existen cuatro especies diferentes de abejas nativas sin aguijón. Son autóctonas, pacíficas y no representan peligro para las personas. Miden entre dos y cuatro milímetros y viven organizadas en colonias permanentes.
Durante el trabajo de campo, el equipo registró nidos en árboles del Parque San Martín y del Xibi Xibi, además de colonias instaladas en paredes, medidores de agua y otros espacios urbanos. La identificación se realiza a través de pequeñas estructuras tubulares llamadas “piqueras”, por donde ingresan y salen las abejas.
Según explicó Castro, muchas personas las confunden con moscas, hormigas o avispas y, por desconocimiento, destruyen las colonias al creer que se trata de insectos peligrosos.
El proyecto científico
La línea de investigación también analiza la relación entre la comunidad y estas especies. Además del estudio ecológico, el grupo indaga qué percepción tienen los vecinos sobre las abejas y cuánto conocen acerca de sus productos y comportamiento.
“La conservación empieza donde vivimos”, señaló la investigadora al explicar que decisiones cotidianas, como el cuidado de espacios verdes o la elección de plantas, generan impacto directo sobre las especies que viven en las ciudades.
En ese marco, plazas, jardines y corredores verdes aparecen como espacios fundamentales para sostener poblaciones de polinizadores, especialmente en regiones donde el ambiente natural sufrió fuertes transformaciones.
Educación ambiental
Desde el INECOA impulsan talleres, charlas y actividades educativas en escuelas, ferias, barrios y espacios públicos de la capital jujeña. El objetivo apunta a que la población reconozca estas especies y aprenda a convivir con ellas.
Las actividades también incluyen encuentros con trabajadores de cementerios y vecinos que detectaron colonias en sus viviendas. Según relató Castro, cuando las personas descubren que se trata de abejas sin aguijón, el miedo suele transformarse en curiosidad.
La especialista destacó además que los niños y niñas cumplen un rol importante en la difusión del conocimiento ambiental, ya que muchas veces transmiten la información aprendida dentro de sus familias.
Un mundo desconocido
Otro de los fenómenos que despertó interés en la investigación es la enjambrazón, un proceso en el que parte de la colonia abandona el nido original para instalarse en otro espacio. Durante ese momento, grandes cantidades de abejas revolotean alrededor de la nueva reina.
La investigadora indicó que este comportamiento suele observarse entre agosto y septiembre y forma parte del ciclo natural de reproducción de las colonias.
El proyecto denominado “Estudio y conservación de abejas nativas sin aguijón en San Salvador de Jujuy” también analiza el polen y los residuos de los nidos para determinar qué especies vegetales utilizan como alimento y cómo interactúan con el entorno urbano
FUENTE: CONICET