La Pachamama es una de las celebraciones más profundas de la identidad jujeña. Aunque agosto concentra ceremonias, corpachadas y encuentros familiares o comunitarios, para el licenciado en Antropología Rafael Carrillo su significado va mucho más allá de una fecha puntual.
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Pachamama: por qué se celebra en agosto, qué representa y cómo se hace
Para el antropólogo Rafael Carrillo, la Pachamama no es una religión, no tiene una única forma correcta: es vínculo, reciprocidad e identidad.
Carrillo, presidente del Colegio de Graduados de Antropología de Jujuy, explicó que la Pachamama representa una forma de vincularse con la tierra, con el tiempo, con el espacio y con las personas.
Qué representa la Pachamama
Para el licenciado, la Pachamama tiene un sentido amplio y cada persona la interpreta desde su propia historia, familia y territorio.
Sin embargo, remarcó que hay un núcleo común: la manera en que los pueblos andinos se relacionan con la tierra, con el entorno y con los demás.
“Hay una cuestión esencial: cómo nosotros nos relacionamos con el tiempo, con el espacio, lo que representa la Pacha en sí y que hace también a nuestra identidad como jujeños, como andinos”, señaló.
En ese sentido, la celebración no se reduce a una ofrenda. También expresa una manera de agradecer, pedir, compartir y sostener vínculos.
“No hay una manera correcta de hacer la Pachamama”
Uno de los puntos centrales planteados por Carrillo es que no existe una única forma válida de honrar a la Pachamama.
Algunas personas comienzan el 1 de agosto, otras lo hacen a mediados o a fin de mes. Algunas le dan de comer, otras le dan de tomar; hay quienes rezan, quienes colocan agua bendita, flores, caramelos, coca, bebidas o comidas familiares.
Para el antropólogo, lo importante es el sentido que cada persona o comunidad le da a la práctica.
“Mientras uno esté contento y represente algo para alguien, eso está bien”, agregó.
Por qué se celebra en agosto
Carrillo explicó que agosto tiene un valor especial porque está vinculado al inicio de un ciclo dentro de la vida andina.
Ese calendario organizaba la producción, la reproducción de la vida y el vínculo con la tierra. Agosto era el momento de comenzar a preparar los cultivos, mientras que otros tiempos del año, como el carnaval, aparecen relacionados con la cosecha.
“Están muy unidos a este vínculo con la tierra, con la producción, de seguir viviendo. Por eso en agosto ”, explicó.
“Hay que pasar agosto”
Rafael Carrillo también se refirió a una frase muy instalada en la cultura popular del norte: “hay que pasar agosto”. Según explicó, esa expresión tiene que ver con la idea de agosto como un momento clave, de tensión, inicio y cuidado.
“Es un momento donde está todo, hay una tensión, es un momento cumbre, donde pasan cosas buenas, pasan cosas malas”, señaló.
El antropólogo vinculó esa frase con la necesidad de cuidarse, agradecer y mantener una relación respetuosa con la tierra.
“Cuando uno no agradece lo que se da, también hay un castigo. Esa dualidad entre ser buena y ser mala tiene esa potencialidad la Pachamama”, indicó.
Pachamama, corpachada y vida cotidiana
Carrillo diferenció la Pachamama como filosofía o práctica cultural de la corpachada, que es una de las formas concretas de honrarla.
Para explicar esa idea, puso como ejemplo algo cotidiano: el saludo. Saludar a otro, esperar una respuesta, reconocer al otro y sostener un vínculo también forma parte de esa lógica de reciprocidad.
“Nosotros nos relacionamos con las otras personas, con el medio, y esperamos que haya una devolución, una vuelta”, explicó. Esa reciprocidad, según Carrillo, es uno de los elementos centrales de la visión andina.
La relación con la fe católica
El antropólogo también habló del vínculo entre la Pachamama y las creencias católicas, una mezcla muy presente en Jujuy. Explicó que durante la ocupación española, los pueblos originarios resistieron también a través de sus prácticas, símbolos e iconografías. Por eso, en algunos espacios religiosos puede verse la imagen de la Virgen representada en relación con la montaña.
“Ha sido una forma de resistir por parte de los pueblos originarios, de mantener esa relación con la tierra, con la Pachamama”
Qué no puede faltar para honrar a la Pachamama
Aunque insistió en que cada persona puede hacerlo a su manera, Carrillo mencionó algunos elementos que suelen estar presentes en las ofrendas. Entre ellos destacó la coca, por su vínculo con el trabajo, la producción y la tierra. También la comida, que debe ser aquello que uno consume o puede ofrecer; la bebida, como forma de compartir; y el sahumerio, como parte del vínculo ritual con la tierra.
También aparecen otros elementos según cada familia o comunidad, como caña con ruda, cigarrillos, chicha, gaseosa, agua, caramelos o flores.
Para Carrillo, la esencia no está en cumplir una lista fija de elementos, sino en el gesto de compartir y agradecer.
Lo que tenés que saber
- Rafael Carrillo es licenciado en Antropología y presidente del Colegio de Graduados de Antropología de Jujuy.
- Sostiene que la Pachamama es una filosofía que identifica a los jujeños.
- No existe una única forma correcta de hacer la Pachamama.
- Agosto marca el inicio de un ciclo agrario en la cosmovisión andina.
- La celebración está vinculada con agradecer, pedir y compartir.
- La reciprocidad es uno de los ejes centrales de la práctica.
- La corpachada es una forma concreta de honrar a la Pachamama.
- La Pachamama no es una religión ni un dogma.
- Puede convivir con elementos de la fe católica.
- Coca, comida, bebida, sahumerio y caña con ruda son algunos elementos frecuentes.