El uso de pantallas en niños es una preocupación cada vez más frecuente entre las familias, especialmente por la cantidad de horas que los chicos pasan frente a celulares, computadoras y televisores. El oftalmólogo Alejandro Passero Truant (MP 4127) explicó cuáles son los principales efectos sobre la salud visual, qué hábitos pueden generar molestias y cuánto tiempo de exposición se recomienda según la edad.
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Pantallas y salud visual en niños: cuánto tiempo las pueden usar según la edad
El oftalmólogo Alejandro Passero Truant advirtió sobre la fatiga visual, el uso nocturno de pantallas y los cuidados necesarios en los más chicos.
El especialista señaló que el problema no está necesariamente en el tamaño de los dispositivos, sino en las condiciones de iluminación, los horarios de utilización y el tiempo que los ojos permanecen concentrados en una pantalla.
¿Cómo afecta el uso de pantallas a la salud visual?
Passero Truant explicó que uno de los efectos más frecuentes del uso prolongado de dispositivos electrónicos es la fatiga ocular, una molestia que puede intensificarse cuando existen problemas visuales previos.
"La pantalla lo que hace es hacértelas ver más y más rápido", señaló el oftalmólogo sobre las dificultades que pueden hacerse más evidentes durante la exposición prolongada.
Además, explicó que la concentración frente a los dispositivos disminuye la frecuencia del parpadeo, un mecanismo fundamental para mantener la superficie del ojo correctamente lubricada.
En condiciones habituales, una persona parpadea entre 15 y 20 veces por minuto. Sin embargo, al utilizar pantallas, esa frecuencia puede reducirse hasta aproximadamente ocho veces por minuto, lo que favorece la sequedad y el cansancio ocular.
¿Cuánto tiempo pueden usar pantallas los niños según su edad?
El especialista detalló que existen recomendaciones para regular la exposición durante la infancia, aunque también remarcó que cada niño presenta necesidades diferentes.
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Menores de 2 años: evitar el uso de pantallas en la medida de lo posible.
Entre 2 y 5 años: limitar el tiempo de exposición, procurando no superar una o dos horas diarias y priorizando contenidos de calidad.
Mayores de 5 años: establecer límites individuales según las características de cada niño, sus actividades y sus necesidades.
"Se recomienda que hasta los dos años de edad tratemos de que el niño no utilice pantallas. O sea, hasta los dos años, en lo posible cero", indicó Passero Truant.
También destacó la importancia de que los adultos acompañen el consumo de contenidos y procuren que los dispositivos se utilicen principalmente durante el día.
¿Es peor usar el celular que mirar televisión?
Una de las dudas más frecuentes es si las pantallas pequeñas pueden afectar más la vista que los televisores de grandes dimensiones.
El oftalmólogo explicó que el tamaño no es necesariamente el principal problema. En cambio, destacó que las condiciones de iluminación del ambiente cumplen un papel importante en la aparición de molestias visuales.
Los televisores suelen encontrarse en espacios amplios e iluminados, mientras que los celulares pueden utilizarse en habitaciones oscuras o ambientes con poca luz.
"Mientras mayor iluminación ambiente tenga, menos me va a molestar esa pantalla porque mi ojo se va a sentir en un entorno mucho más natural", explicó.
Otro aspecto importante es la distancia de observación. Cuando un dispositivo se encuentra muy cerca del rostro, los ojos deben realizar un esfuerzo constante para mantener el enfoque.
El especialista advirtió que ese trabajo sostenido puede generar cansancio y fatiga visual, además de estar relacionado con determinados problemas de enfoque y miopía.
La regla 20-20-20 para descansar la vista
Entre las principales recomendaciones para prevenir molestias, Passero Truant destacó una técnica sencilla que puede incorporarse tanto en niños como en adultos.
Se trata de la regla 20-20-20, que consiste en realizar una pausa cada 20 minutos de exposición a una pantalla y mirar durante 20 segundos un objeto ubicado a lo lejos, idealmente a unos seis metros o más.
Durante la entrevista, el profesional explicó esta técnica utilizando como referencia una distancia de 20 metros y recomendó mirar por una ventana para relajar el enfoque cercano.
Esta práctica permite interrumpir el esfuerzo visual sostenido y reducir las molestias asociadas con el uso prolongado de dispositivos electrónicos.
El uso de pantallas antes de dormir también afecta el descanso
El especialista también hizo referencia a las consecuencias del uso nocturno de celulares, computadoras y televisores.
Según explicó, la luz azul emitida por las pantallas LED puede interferir con la producción de melatonina, una hormona involucrada en la regulación del sueño.
El hábito de utilizar el teléfono celular inmediatamente antes de acostarse puede dificultar la conciliación del sueño y afectar la calidad del descanso, especialmente cuando la exposición es prolongada.
Por ese motivo, recomendó evitar el uso de pantallas durante la noche y priorizar su utilización en horarios diurnos.
Advierten que algunas familias postergan los controles oftalmológicos por motivos económicos
Durante la entrevista, Passero Truant también se refirió a la situación de los pacientes jujeños y aseguró que las dificultades económicas están llevando a algunas personas a postergar consultas, estudios y cirugías oftalmológicas.
El profesional indicó que esta situación se hizo especialmente evidente durante octubre y relató el caso de una paciente con miopía elevada que permaneció varios días sin poder reemplazar sus anteojos rotos por dificultades económicas.
Además, advirtió que algunos pacientes del interior de Jujuy llegan a la consulta con enfermedades visuales avanzadas, debido a que demoran la atención médica incluso cuando presentan síntomas importantes.
En este contexto, remarcó la importancia de no postergar los controles oftalmológicos, especialmente ante cambios en la visión, molestias persistentes o dificultades para realizar actividades cotidianas.
El cuidado de la salud visual, particularmente durante la infancia, requiere combinar límites en el uso de pantallas, descansos frecuentes, ambientes correctamente iluminados y controles profesionales cuando sean necesarios.
